MEDITACIONES DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA CADA DOMINGO DEL AÑO.
MEDITACIONES DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA CADA DOMINGO DEL AÑO.
Para el Domingo Decimosexto después de Pentecostés.
(Lc 14,1-11).
De la obligación que tienen los Hermanos de edificar al prójimo.
PUNTO I:
En el Evangelio de este día se refiere que habiendo entrado Jesús en la casa de un Jefe de los fariseos para comer, los que allí estaban lo observaban maliciosamente.
Vosotros ejercéis un empleo en el que todo el mundo os observa, y que, por lo tanto, os obliga a practicar el consejo que da San Pablo a Tito, Obispo de Creta, y Discípulo suyo; le dice que sea, en todo, modelo de buenas obras, por la Doctrina, por la integridad de las costumbres, por la regularidad de su conducta y por su gravedad.
En primer lugar, os observan vuestros alumnos.
Por eso tenéis obligación de
darles buen ejemplo con vuestra Doctrina, imitando en eso a Nuestro Señor, que según lo que dice San Lucas en los Hechos de los Apóstoles, comenzó por obrar antes de enseñar.
Eso es lo que os hará recomendables ante vuestros alumnos.
Por lo cual, para cumplir debidamente vuestro deber para con ellos, es importante que vuestras obras les instruyan más aún que vuestras palabras, para que, como añade el mismo San Pablo a Tito, vuestras palabras sean irreprensibles, no sólo siendo sanas en lo referente a la Doctrina, sino también en cuanto muestra y efecto de vuestra virtud.
De ese modo, aquellos a quienes
instruís, según añade San Pablo, no hallarán nada que replicar a lo que les digáis, al ver que está conforme con lo que hacéis.
¿Es ése vuestro proceder?
¿No enseñáis nada a vuestros discípulos que no lo practiquéis vosotros mismos?
Cuando les decís que sean modestos, ¿lo sois vosotros primero?
Cuando les recomendáis que oren a Dios con piedad, ¿lo hacéis también vosotros?
¿Tenéis con ellos la misma Caridad que quisierais que ellos tuvieran con sus compañeros?
Con semejante proceder seréis modelo de buenas obras en todo, principalmente en lo referente a la Doctrina.
PUNTO II:
Como vivís con vuestros Hermanos, bajo las mismas Reglas y con un género de vida en todo uniforme, ellos os observan continuamente; y por eso, particularmente, a ellos debéis de servir de modelo en todo.
Y como en comunidad el escándalo es peligroso y muy perjudicial, debéis vigilar mucho sobre vosotros mismos para no dar ningún motivo de él en las acciones comunes que tenéis que realizar cada día con vuestros Hermanos, por temor a ser causa de las faltas que ellos cometieran por vuestro mal ejemplo.
Puede haber entre vosotros algunos débiles a los que vuestros modos de actuar, poco conformes con las Reglas y capaces de destruir el buen orden, podrían causar malas impresiones y darles motivo para caer en la inobservancia.
Por ese motivo dice Jesucristo en el Evangelio que más valdría que nos ataran una rueda de molino al cuello y que nos arrojasen al mar, antes que
escandalizar al menor de estos niños que nos están confiados.
¡Oh!
¡Palabras terribles para el alma que teme ofender a Dios y que otros lo ofendan!
Pensad a menudo que tenéis que ser modelo de inocencia y de fervor para vuestros Hermanos; es decir, que debéis observar todas vuestras Reglas con exactitud, no sólo para utilizar los medios de Salvación que Dios os ha dado, sino también para edificar a vuestros Hermanos.
PUNTO III:
La profesión que ejercéis os obliga a estar, a diario, en medio del mundo, donde se os observa hasta en vuestros mínimos movimientos.
Eso os debe urgir a no omitir nada para ser modelos de todo tipo de virtudes a los ojos de los seglares, en medio de los cuales tenéis que vivir.
Debéis procurar edificarlos, particularmente, por vuestra gravedad y vuestra modestia, pues si advierten en vosotros cualquier rasgo de ligereza o disipación, se escandalizarán con facilidad.
Por el contrario, si os presentáis ante ellos con exterior comedido, sentirán por vosotros mucha veneración.
Puede añadirse a esto que, pues se juzga del hombre por su exterior, como dice el Sabio, en cuanto os vean externamente disipados, fácilmente se persuadirán de que tenéis poca piedad y recogimiento.
En cambio, si mostráis en lo exterior aspecto sencillo y grave, en seguida se persuadirán de que vuestro interior está bien ordenado, y que se puede creer que estáis capacitados para
educar a vuestros discípulos en el espíritu del Cristianismo.
Ved cuán importante es para vosotros, y para el honor de vuestro empleo, el mostraros exteriormente recatados, cuando tratáis con la gente del mundo, si queréis edificarla.
ORACIÓN:
Te suplicamos, Señor, que nos prevenga siempre y acompañe tu gracia, y nos haga solícitos y constantes en la práctica de las buenas obras.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tú Hijo que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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