MES DE SEPTIEMBRE DEDICADO AL ARCANGEL SAN MIGUEL.


MES DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL 

DÍA 2

LA FIDELIDAD DE SAN MIGUEL.

PALABRA DE DIOS:

«Bendecid al Señor, todos sus Ángeles, poderosos ejecutores de sus órdenes, prontos a la voz de su Palabra.»
(Salmo 102 [103], 20).

MEDITACIÓN:

Ayer comenzamos nuestro mes proclamando con San Miguel: 
«¿Quién como Dios?». 
Hoy contemplamos aquello que hizo posible ese grito:
Su Fidelidad.

Cuando llegó para los Ángeles el momento de permanecer sometidos a Dios o apartarse de Él, San Miguel permaneció firme. 
No quiso otra grandeza que aquella que procedía de servir al Altísimo.

Su fortaleza nace precisamente de aquí.

San Miguel es poderoso porque es fiel. Combate porque antes ha obedecido. Vence porque no busca su propia gloria, sino la Gloria de Dios.

También nuestra vida Cristiana está formada por elecciones semejantes, aunque muchas veces sean pequeñas y silenciosas. 
Cada día debemos decidir entre aquello que Dios quiere y aquello que nuestra comodidad, nuestro orgullo o nuestras pasiones preferirían.

La fidelidad raramente comienza con grandes acontecimientos. 
Se construye cuando cumplimos una obligación aunque nadie nos observe; cuando mantenemos una oración aunque estemos cansados; cuando rechazamos una tentación que solamente nosotros conocemos; cuando permanecemos firmes en aquello que sabemos que es bueno aunque resulte difícil.

El enemigo procura convencernos de que una pequeña infidelidad carece de importancia. 
San Miguel nos enseña exactamente lo contrario:
Cada acto de fidelidad pertenece ya al combate de Dios.

Pidámosle hoy que nos alcance la Gracia de un corazón firme.

Que cuando resulte fácil servir a Dios sepamos servirlo con alegría, y cuando resulte difícil sepamos repetir junto al Arcángel:

«Señor, aunque me cueste, quiero permanecer fiel».

ARMA ESPIRITUAL DEL DÍA:

LA FIDELIDAD

No necesitamos conocer de antemano todas las batallas que tendremos que afrontar.
Dios nos pide primero fidelidad en la batalla de hoy.
Quien aprende a ser fiel en las pequeñas cosas se prepara para permanecer firme cuando lleguen las grandes pruebas.

✠ PROPÓSITO:

Hoy elegiré una obligación concreta que normalmente realizo con desgano o descuido y procuraré cumplirla bien, puntualmente y ofreciéndola a Dios como un pequeño acto de fidelidad.

ORACIÓN:

Glorioso San Miguel Arcángel, modelo de Fidelidad al Altísimo, alcánzame la gracia de permanecer firme en el servicio de Dios.
Cuando aparezca la tentación de abandonar el bien por comodidad, fortaléceme.
Cuando tenga miedo de permanecer fiel, recuérdame que Dios nunca abandona a quienes ponen en Él su confianza.
Enséñame a obedecer con prontitud, a perseverar en mis deberes y a buscar en todas las cosas, no mi propia gloria, sino la Gloria de Dios.
Que pueda combatir siempre bajo tu estandarte proclamando:

¡QUIS UT DEUS!
¡¿QUIÉN COMO DIOS?!

Amén.

JACULATORIA:

¡San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla!

ORACIÓN FINAL DE CADA DÍA:

LETANÍAS DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Dios Padre celestial,
ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo,
ten misericordia de nosotros.

Dios Espíritu Santo,
ten misericordia de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios,
ten misericordia de nosotros.

Santa María, Reina de los Ángeles,
ruega por nosotros.

San Miguel Arcángel,
ruega por nosotros.

San Miguel, lleno de la Sabiduría de Dios,
ruega por nosotros.

San Miguel, perfecto adorador del Verbo Divino,
ruega por nosotros.

San Miguel, coronado de honor y de gloria,
ruega por nosotros.

San Miguel, poderosísimo Príncipe de los Ejércitos del Señor,
ruega por nosotros.

San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad,
ruega por nosotros.

San Miguel, guardián del Paraíso,
ruega por nosotros.

San Miguel, guía y consolador del pueblo de Israel,
ruega por nosotros.

San Miguel, esplendor y fortaleza de la Iglesia militante,
ruega por nosotros.

San Miguel, honor y alegría de la Iglesia triunfante,
ruega por nosotros.

San Miguel, luz de los Ángeles,
ruega por nosotros.

San Miguel, baluarte de los cristianos,
ruega por nosotros.

San Miguel, fuerza de los que combaten bajo el estandarte de la Cruz,
ruega por nosotros.

San Miguel, luz y confianza de las almas en el último momento de la vida,
ruega por nosotros.

San Miguel, socorro segurísimo,
ruega por nosotros.

San Miguel, nuestro auxilio en todas las adversidades,
ruega por nosotros.

San Miguel, heraldo de la sentencia eterna,
ruega por nosotros.

San Miguel, consolador de las almas detenidas en el Purgatorio,
ruega por nosotros.

San Miguel, a quien el Señor ha encomendado recibir las almas después de la muerte,
ruega por nosotros.

San Miguel, nuestro príncipe,
ruega por nosotros.

San Miguel, nuestro abogado,
ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten Misericordia de nosotros.

V. Ruega por nosotros, Glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

OREMOS

Señor Jesucristo, santifícanos con una bendición siempre nueva y concédenos, por intercesión de San Miguel, aquella Sabiduría que nos enseña a acumular tesoros en el Cielo y a cambiar los bienes de este mundo por los Bienes Eternos.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

de S. S. León XIII

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
✠ Reprímale Dios, pedimos suplicantes;
y tú, Príncipe de la Milicia Celestial,
arroja al infierno con el Divino Poder 
a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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