MES DE SEPTIEMBRE DEDICADO AL ARCANGEL SAN MIGUEL. V DIA DE LA NOVENA
MES DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL.
DÍA 24 Y Vto. DE LA NOVENA AL GLORIOSO ARCÁNGEL.
SAN MIGUEL, AUXILIO EN NUESTRAS ADVERSIDADES.
PALABRA DE DIOS:
«El Señor está cerca de los corazones quebrantados y salva a los espíritus abatidos».
(Salmo 33 [34], 19).
MEDITACIÓN:
En nuestras letanías invocamos a San Miguel con dos títulos llenos de consuelo:
«Socorro segurísimo.»
«Auxilio en nuestras adversidades.»
Hoy queremos detenernos precisamente en ellos.
Porque no todos los combates producen ruido.
Existen batallas que nadie ve.
La enfermedad prolongada.
La soledad.
Una preocupación familiar.
La pérdida de alguien amado.
Una situación económica angustiante.
El cansancio de quien lleva demasiado tiempo sosteniendo a otros.
La tristeza de quien reza y parece no encontrar respuesta.
Hay personas que exteriormente continúan con su vida ordinaria mientras interiormente están librando una batalla enorme.
Hoy nuestra Novena es especialmente por ellas.
La Sagrada Escritura no nos promete una vida sin sufrimiento.
Nos promete algo diferente:
Dios permanece cerca.
«El Señor está cerca de los corazones quebrantados.»
¡Qué expresión tan hermosa!
Cuando nuestro corazón está herido podemos sentir que Dios se encuentra lejos.
La Escritura nos dice exactamente lo contrario:
Está cerca.
San Miguel, como servidor del Altísimo, nos recuerda también esta cercanía de la Providencia.
Pedir su auxilio no significa exigir que desaparezca inmediatamente toda dificultad.
A veces Dios concede la liberación que pedimos.
Otras veces nos concede la fuerza necesaria para atravesar aquello que no podemos cambiar.
Y existen momentos en los que solamente mucho después comprendemos de qué manera estuvo actuando.
Por eso debemos evitar una tentación particularmente peligrosa:
El desaliento.
El sufrimiento puede cansarnos.
Pero el desaliento intenta convencernos de algo todavía peor:
«Nada tiene sentido.»
«Dios se ha olvidado de ti.»
«Tu oración no sirve.»
«Siempre será así.»
Frente a esas voces necesitamos volver a la verdad:
Dios no me ha abandonado.
Tal vez hoy no comprenda.
Tal vez hoy solamente pueda caminar un paso.
Pero ese paso puedo darlo con Él.
Y nosotros, además, podemos convertirnos en parte de la respuesta de Dios para otra persona.
Quizá alguien cercano esté atravesando silenciosamente una dificultad.
Una llamada.
Una visita.
Un mensaje.
Una escucha paciente.
Una ayuda concreta.
A veces pedimos que San Miguel socorra a quien sufre y el Señor nos responde:
«Ve tú también a su encuentro.»
La verdadera devoción nunca nos encierra en nosotros mismos.
Nos hace más atentos al dolor de los demás.
Hoy, entonces, pidamos a San Miguel que permanezca cerca de quienes atraviesan la adversidad.
Y pidámosle también que nos enseñe a nosotros a estar cerca.
ARMA ESPIRITUAL DEL DÍA.
LA CONFIANZA EN LA ADVERSIDAD
Confiar no significa negar el sufrimiento ni fingir que todo está bien.
Significa poder decir incluso entre lágrimas:
«Señor, no comprendo este camino, pero sé que no estoy solo.»
La confianza no siempre elimina la cruz.
Pero impide que tengamos que cargarla sin esperanza.
✠ PROPÓSITO.
Hoy pensaré especialmente en una persona que esté atravesando una enfermedad, soledad, tristeza o dificultad.
No me limitaré a rezar por ella.
Si está a mi alcance, realizaré además un gesto concreto de cercanía: una llamada, un mensaje, una visita, una ayuda o simplemente ofrecerle tiempo para escucharla.
NOVENA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
QUINTO DÍA.
POR LOS AFLIGIDOS, ENFERMOS, SOLOS Y DESALENTADOS
✠ INTENCIÓN:
En este quinto día ponemos bajo la protección de San Miguel a todos aquellos que atraviesan el sufrimiento del cuerpo o del alma.
Rezamos por los enfermos.
Por quienes esperan un diagnóstico.
Por quienes padecen dolores prolongados.
Por quienes cuidan a un enfermo.
Por quienes están solos.
Por quienes lloran la pérdida de una persona amada.
Por quienes atraviesan dificultades familiares o económicas.
Y especialmente por quienes sienten que sus fuerzas comienzan a agotarse.
ORACIÓN DEL QUINTO DÍA.
Glorioso San Miguel Arcángel,
socorro segurísimo
y auxilio en nuestras adversidades:
Hoy te confiamos a todos aquellos que sufren.
Permanece junto a los enfermos y alcánzales fortaleza.
Consuela a quienes lloran.
Acompaña a quienes viven en soledad.
Sostén a quienes llevan cargas que parecen superiores a sus fuerzas.
Fortalece a quienes cuidan diariamente a un enfermo y comienzan a experimentar cansancio.
Devuelve la esperanza a quienes están desalentados.
Y cuando la tristeza intente hacerles creer que Dios los ha abandonado, alcánzales la gracia de recordar que el Señor permanece cerca de los corazones heridos.
Si es Voluntad de Dios, obtén alivio para sus sufrimientos y solución para sus dificultades.
Y cuando la cruz deba permanecer, alcánzales la gracia necesaria para llevarla unidos a Jesucristo.
Haz también nuestro corazón atento al sufrimiento ajeno.
Que nunca invoquemos tu auxilio permaneciendo indiferentes ante el hermano que necesita nuestra ayuda.
Presentamos nuevamente ante Dios la intención particular que llevamos durante esta Novena.
[Aquí se presenta en silencio la intención personal]
San Miguel Arcángel, acompáñanos en nuestras adversidades.
Cuando nuestras fuerzas disminuyan, recuérdanos que nuestra esperanza no descansa solamente en ellas.
Que incluso en medio de la prueba podamos levantar los ojos hacia Dios y proclamar:
¡QUIS UT DEUS!
¡¿QUIÉN COMO DIOS?!
Amén.
JACULATORIA:
¡San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla!
LETANÍAS DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial,
ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo,
ten misericordia de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios,
ten misericordia de nosotros.
Santa María, Reina de los Ángeles,
ruega por nosotros.
San Miguel Arcángel,
ruega por nosotros.
San Miguel, lleno de la Sabiduría de Dios,
ruega por nosotros.
San Miguel, perfecto adorador del Verbo Divino,
ruega por nosotros.
San Miguel, coronado de honor y de gloria,
ruega por nosotros.
San Miguel, poderosísimo Príncipe de los Ejércitos del Señor,
ruega por nosotros.
San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad,
ruega por nosotros.
San Miguel, guardián del Paraíso,
ruega por nosotros.
San Miguel, guía y consolador del pueblo de Israel,
ruega por nosotros.
San Miguel, esplendor y fortaleza de la Iglesia militante,
ruega por nosotros.
San Miguel, honor y alegría de la Iglesia triunfante,
ruega por nosotros.
San Miguel, luz de los Ángeles,
ruega por nosotros.
San Miguel, baluarte de los cristianos,
ruega por nosotros.
San Miguel, fuerza de los que combaten bajo el estandarte de la Cruz,
ruega por nosotros.
San Miguel, luz y confianza de las almas en el último momento de la vida,
ruega por nosotros.
San Miguel, socorro segurísimo,
ruega por nosotros.
San Miguel, nuestro auxilio en todas las adversidades,
ruega por nosotros.
San Miguel, heraldo de la sentencia eterna,
ruega por nosotros.
San Miguel, consolador de las almas detenidas en el Purgatorio,
ruega por nosotros.
San Miguel, a quien el Señor ha encomendado recibir las almas después de la muerte,
ruega por nosotros.
San Miguel, nuestro príncipe,
ruega por nosotros.
San Miguel, nuestro abogado,
ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten Misericordia de nosotros.
V. Ruega por nosotros, Glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.
OREMOS
Señor Jesucristo, santifícanos con una bendición siempre nueva y concédenos, por intercesión de San Miguel, aquella Sabiduría que nos enseña a acumular tesoros en el Cielo y a cambiar los bienes de este mundo por los Bienes Eternos.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
de S. S. León XIII
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
✠ Reprímale Dios, pedimos suplicantes;
y tú, Príncipe de la Milicia Celestial,
arroja al infierno con el Divino Poder
a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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