MES DE SEPTIEMBRE DEDICADO AL ARCANGEL SAN MIGUEL. 27 DE SEPTIEMBRE VIII DIA DE LA NOVENA.
MES DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL.
DÍA 27.
SAN MIGUEL, AUXILIO DE QUIENES BUSCAN VOLVER A DIOS
PALABRA DE DIOS:
«Si uno de vosotros tiene cien ovejas y pierde una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve en el desierto y va en busca de la que se perdió, hasta encontrarla?» (Lucas 15, 4).
MEDITACIÓN:
Estamos llegando al final de nuestra Novena.
Durante estos días hemos presentado ante Dios muchas necesidades.
Nuestra propia conversión.
La Iglesia.
Nuestras familias.
Quienes atraviesan tentaciones.
Los enfermos y afligidos.
Los moribundos.
Las almas del Purgatorio.
Hoy queremos rezar especialmente por quienes se han alejado de Dios.
Todos conocemos probablemente a alguien.
Una persona que abandonó la oración.
Alguien que hace años no se acerca a los Sacramentos.
Un hijo.
Un padre.
Un hermano.
Un amigo.
Quizá alguien que conserva todavía cierta Fe, pero vive como si Dios no existiera.
Y quizá llevemos mucho tiempo rezando por esa persona.
La parábola del Evangelio nos ofrece hoy una imagen profundamente consoladora.
Una oveja se ha perdido.
¿Y qué hace el pastor?
Sale a buscarla.
No permanece indiferente.
No dice que todavía conserva otras noventa y nueve.
Busca precisamente aquella que se alejó.
Así es el Corazón de Dios.
Cuando rezamos por la conversión de alguien no intentamos convencer a un Dios indiferente para que finalmente se interese por esa persona.
Dios la ama antes que nosotros.
Cristo derramó también por ella su Sangre.
Nuestra oración se une al deseo de Dios de que todo hombre encuentre el camino de la salvación.
Pero aquí debemos recordar algo importante.
No podemos obligar a nadie a convertirse.
Dios mismo respeta misteriosamente la libertad humana.
Podemos rezar.
Podemos dar testimonio.
Podemos hablar cuando corresponde.
Podemos callar cuando nuestras palabras solamente producirían mayor rechazo.
Podemos amar.
Podemos esperar.
Y podemos confiar en que la gracia de Dios sabe encontrar caminos que nosotros desconocemos.
San Miguel nos enseña nuevamente que el combate pertenece a Dios.
No necesitamos convertir nuestra preocupación por alguien en desesperación.
Tampoco debemos convertirla en una actitud de superioridad.
Porque nosotros también somos pecadores.
También nosotros hemos necesitado ser buscados.
También nosotros podemos alejarnos si dejamos de vigilar.
Por eso hoy no rezaremos diciendo:
«Señor, convierte a esos pecadores.»
Rezaremos:
«Señor, conviértenos.»
Convierte a quienes están lejos.
Convierte a quienes creemos estar cerca.
Convierte nuestras familias.
Convierte tu Iglesia.
Convierte mi propio corazón.
Y después colocaremos ante Dios, con nombre y rostro, a aquella persona por quien especialmente queremos pedir.
Quizá no veamos inmediatamente el fruto.
No importa.
Mientras exista vida, no dejemos de esperar.
El Buen Pastor continúa buscando.
ARMA ESPIRITUAL DEL DÍA:
LA ESPERANZA POR QUIEN ESTÁ LEJOS
Nunca debemos confundir perseverancia con presión.
Podemos desear profundamente la conversión de alguien sin acosarlo, discutir continuamente o intentar forzar su conciencia.
Nuestra arma será otra:
Rezar, amar, dar testimonio y esperar.
La Gracia puede trabajar silenciosamente durante mucho tiempo.
✠ PROPÓSITO
Hoy elegiré una persona concreta que se haya alejado de Dios y rezaré especialmente por ella.
No la juzgaré.
No enumeraré delante de Dios sus defectos.
Simplemente pronunciaré su nombre y diré:
«Señor Jesús, Tú lo conoces y lo amas más que yo. Sal a su encuentro y condúcelo nuevamente hacia Ti.»
Y ofreceré por esa persona un pequeño sacrificio o acto de caridad.
NOVENA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
OCTAVO DÍA:
POR QUIENES SE HAN ALEJADO DE DIOS.
✠ INTENCIÓN
En este octavo día rezamos por quienes se encuentran alejados de Dios y de la vida de la gracia.
Por quienes han abandonado la Fe.
Por quienes han dejado los Sacramentos.
Por quienes desean volver pero sienten vergüenza o temor.
Por quienes se encuentran atrapados en situaciones que dificultan su regreso.
Por quienes rechazan actualmente todo acercamiento a Dios.
Y también por nosotros, para que nunca presumamos de nuestra propia fidelidad y vivamos en permanente conversión.
ORACIÓN DEL OCTAVO DÍA
Glorioso San Miguel Arcángel,
Príncipe de la Milicia Celestial
y defensor de quienes pertenecen al Señor:
hoy ponemos bajo tu protección a quienes se han alejado de Dios.
Intercede por aquellos que han perdido la Fe.
Por quienes han abandonado la oración.
Por quienes viven alejados de los Sacramentos.
Por quienes desean regresar pero todavía no encuentran fuerzas para dar el primer paso.
Protégelos contra el desaliento y contra toda mentira que les haga creer que ya no pueden volver.
Alcánzales luz para reconocer nuevamente la voz del Buen Pastor.
Que encuentren personas capaces de mostrarles el rostro misericordioso de Jesucristo.
Que puedan reconciliarse con Dios y experimentar la alegría de regresar a la casa del Padre.
Te presentamos especialmente a aquellas personas cuyos nombres llevamos hoy en nuestro corazón.
[Aquí pueden mencionarse en silencio sus nombres.]
Pero te pedimos también por nosotros.
Presérvanos de la soberbia espiritual.
Que jamás contemplemos con desprecio a quien se encuentra lejos.
Recuérdanos que también nosotros necesitamos diariamente la gracia, la misericordia y el perdón de Dios.
Presentamos nuevamente ante el Señor aquella intención particular que hemos llevado durante toda esta Novena.
[Aquí se presenta en silencio la intención personal.]
San Miguel Arcángel, acompaña a quienes buscan el camino de regreso.
Que ninguna alma desespere de la misericordia de Dios.
Que el Buen Pastor encuentre a quienes se han perdido y los conduzca nuevamente hacia su rebaño.
Y que todos, convertidos nuevamente hacia el Señor, podamos proclamar contigo:
¡QUIS UT DEUS!
¡¿QUIÉN COMO DIOS?!
Amén.
JACULATORIA:
¡San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla!
LETANÍAS DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial,
ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo,
ten misericordia de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios,
ten misericordia de nosotros.
Santa María, Reina de los Ángeles,
ruega por nosotros.
San Miguel Arcángel,
ruega por nosotros.
San Miguel, lleno de la Sabiduría de Dios,
ruega por nosotros.
San Miguel, perfecto adorador del Verbo Divino,
ruega por nosotros.
San Miguel, coronado de honor y de gloria,
ruega por nosotros.
San Miguel, poderosísimo Príncipe de los Ejércitos del Señor,
ruega por nosotros.
San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad,
ruega por nosotros.
San Miguel, guardián del Paraíso,
ruega por nosotros.
San Miguel, guía y consolador del pueblo de Israel,
ruega por nosotros.
San Miguel, esplendor y fortaleza de la Iglesia militante,
ruega por nosotros.
San Miguel, honor y alegría de la Iglesia triunfante,
ruega por nosotros.
San Miguel, luz de los Ángeles,
ruega por nosotros.
San Miguel, baluarte de los cristianos,
ruega por nosotros.
San Miguel, fuerza de los que combaten bajo el estandarte de la Cruz,
ruega por nosotros.
San Miguel, luz y confianza de las almas en el último momento de la vida,
ruega por nosotros.
San Miguel, socorro segurísimo,
ruega por nosotros.
San Miguel, nuestro auxilio en todas las adversidades,
ruega por nosotros.
San Miguel, heraldo de la sentencia eterna,
ruega por nosotros.
San Miguel, consolador de las almas detenidas en el Purgatorio,
ruega por nosotros.
San Miguel, a quien el Señor ha encomendado recibir las almas después de la muerte,
ruega por nosotros.
San Miguel, nuestro príncipe,
ruega por nosotros.
San Miguel, nuestro abogado,
ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten Misericordia de nosotros.
V. Ruega por nosotros, Glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.
OREMOS
Señor Jesucristo, santifícanos con una bendición siempre nueva y concédenos, por intercesión de San Miguel, aquella Sabiduría que nos enseña a acumular tesoros en el Cielo y a cambiar los bienes de este mundo por los Bienes Eternos.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
de S. S. León XIII
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
✠ Reprímale Dios, pedimos suplicantes;
y tú, Príncipe de la Milicia Celestial,
arroja al infierno con el Divino Poder
a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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