MES DE SEPTIEMBRE DEDICADO AL ARCANGEL SAN MIGUEL: TERCER DIA DE LA NOVENA.
MES DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL.
DÍA 22 Y TERCERO DE LA NOVENA AL GLORIOSO ARCÁNGEL.
SAN MIGUEL, PROTEGE NUESTRAS FAMILIAS Y HOGARES
PALABRA DE DIOS:
«Yo y mi casa serviremos al Señor.» (Josué 24, 15)
MEDITACIÓN:
En el primer día de nuestra Novena pedimos por nuestra propia conversión.
Ayer rezamos por la Iglesia.
Hoy entramos en un lugar mucho más cercano:
Nuestro hogar.
La familia es normalmente el primer lugar donde aprendemos a amar, compartir, obedecer, perdonar y preocuparnos por otra persona.
Pero precisamente porque está formada por seres humanos, también conoce dificultades.
Cansancio.
Incomprensiones.
Palabras dichas sin pensar.
Heridas antiguas.
Preocupaciones económicas.
Enfermedades.
Distancias.
Diferencias que parecen difíciles de reconciliar.
Por eso hoy queremos colocar nuestras familias bajo la protección de San Miguel.
Pero debemos comprender correctamente qué significa pedir su protección.
No se trata simplemente de colocar una imagen en nuestra casa esperando que nada malo pueda sucedernos.
Una imagen bendita, una medalla o cualquier sacramental expresa nuestra fe y nuestra oración; pero la verdadera vida cristiana del hogar exige algo más profundo:
Que Dios sea recibido en él.
Josué proclama:
«Yo y mi casa serviremos al Señor.»
Esta debe ser también nuestra decisión.
Un hogar protegido por Dios debe ser un hogar donde intentamos vivir según Dios.
Donde aprendemos a pedir perdón.
Donde procuramos evitar palabras que destruyen.
Donde rezamos unos por otros.
Donde el sufrimiento de uno no resulta indiferente a los demás.
Donde se intenta corregir sin humillar.
Donde la verdad no se separa de la caridad.
Muchas veces pedimos a San Miguel que aleje al enemigo de nuestras casas.
Y hacemos bien.
Pero también debemos cerrar nosotros mismos aquellas puertas por las que pueden entrar la división, el resentimiento, la violencia, la impureza, la mentira o el odio.
No podemos pedir:
«San Miguel, protege mi hogar»
Y después alimentar voluntariamente aquello que destruye la paz dentro de él.
La protección que hoy pedimos exige también nuestra colaboración.
Quizá nuestra familia no sea perfecta.
Ninguna lo es.
Tal vez incluso existan heridas que nosotros solos no podemos solucionar.
Pero siempre podemos comenzar por algo:
Ser nosotros una presencia de paz.
San Miguel defendió el orden querido por Dios frente a la rebelión.
Pidámosle hoy que nos ayude a trabajar también por el orden de la caridad dentro de nuestros hogares.
Que nuestras casas puedan decir verdaderamente:
«Aquí queremos servir al Señor.»
ARMA ESPIRITUAL DEL DÍA:
LA CARIDAD EN EL HOGAR
A veces resulta más fácil ser amables con personas desconocidas que con aquellos con quienes convivimos todos los días.
La verdadera caridad comienza muchas veces en las cosas pequeñas:
escuchar, ayudar, callar una respuesta hiriente, pedir perdón, agradecer y tener paciencia.
El combate espiritual también se libra alrededor de nuestra propia mesa.
✠ PROPÓSITO:
Hoy realizaré un acto concreto de caridad dentro de mi familia sin esperar reconocimiento.
Puede ser ayudar en una tarea, escuchar a alguien con paciencia, evitar una discusión innecesaria, llamar a un familiar del que me he distanciado o dar el primer paso para reparar una pequeña herida.
Y rezaré especialmente por la persona de mi familia que más necesite hoy la ayuda de Dios.
NOVENA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
TERCER DÍA
POR NUESTRAS FAMILIAS Y HOGARES
✠ INTENCIÓN:
En este tercer día colocamos bajo la protección de San Miguel nuestras familias y nuestros hogares.
Pedimos por los matrimonios.
Por los padres y los hijos.
Por los ancianos.
Por quienes viven solos.
Por las familias divididas.
Por quienes atraviesan dificultades económicas o enfermedades.
Por aquellos hogares donde se ha perdido la paz.
Y especialmente por nuestros familiares que se encuentran alejados de Dios.
ORACIÓN DEL TERCER DÍA:
Glorioso San Miguel Arcángel,
Príncipe de la Milicia Celestial
y poderoso defensor de los hijos de Dios:
hoy ponemos bajo tu protección nuestras familias y nuestros hogares.
Presérvalos del pecado, de la división y de todo aquello que pueda apartarlos de Dios.
Donde exista discordia, alcánzanos reconciliación.
Donde haya heridas, enséñanos a perdonar.
Donde haya enfermedad, concede fortaleza.
Donde exista preocupación, aumenta nuestra confianza en la Providencia.
Donde alguno se haya alejado de Dios, acompáñalo y alcánzale la gracia de volver.
Protege a los esposos.
Guarda a los niños y jóvenes.
Sostén a los ancianos.
Consuela a quienes viven solos.
Fortalece a quienes llevan pesadas responsabilidades familiares.
Y ayúdanos a comprender que la paz que pedimos para nuestros hogares debe comenzar también en nuestro propio corazón.
Que nuestras casas sean lugares donde Jesucristo sea amado, donde la Santísima Virgen sea honrada y donde aprendamos a servirnos unos a otros con verdadera caridad.
Presentamos nuevamente ante Dios la intención particular que llevamos durante esta Novena.
[Aquí se presenta en silencio la intención personal.]
San Miguel Arcángel, custodia nuestros hogares y ayúdanos a poder decir sinceramente:
«Yo y mi casa serviremos al Señor.»
Y que en medio de nuestras familias resuene siempre tu proclamación:
¡QUIS UT DEUS!
¡¿QUIÉN COMO DIOS?!
Amén.
JACULATORIA:
¡San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla!
LETANÍAS DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial,
ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo,
ten misericordia de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios,
ten misericordia de nosotros.
Santa María, Reina de los Ángeles,
ruega por nosotros.
San Miguel Arcángel,
ruega por nosotros.
San Miguel, lleno de la Sabiduría de Dios,
ruega por nosotros.
San Miguel, perfecto adorador del Verbo Divino,
ruega por nosotros.
San Miguel, coronado de honor y de gloria,
ruega por nosotros.
San Miguel, poderosísimo Príncipe de los Ejércitos del Señor,
ruega por nosotros.
San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad,
ruega por nosotros.
San Miguel, guardián del Paraíso,
ruega por nosotros.
San Miguel, guía y consolador del pueblo de Israel,
ruega por nosotros.
San Miguel, esplendor y fortaleza de la Iglesia militante,
ruega por nosotros.
San Miguel, honor y alegría de la Iglesia triunfante,
ruega por nosotros.
San Miguel, luz de los Ángeles,
ruega por nosotros.
San Miguel, baluarte de los cristianos,
ruega por nosotros.
San Miguel, fuerza de los que combaten bajo el estandarte de la Cruz,
ruega por nosotros.
San Miguel, luz y confianza de las almas en el último momento de la vida,
ruega por nosotros.
San Miguel, socorro segurísimo,
ruega por nosotros.
San Miguel, nuestro auxilio en todas las adversidades,
ruega por nosotros.
San Miguel, heraldo de la sentencia eterna,
ruega por nosotros.
San Miguel, consolador de las almas detenidas en el Purgatorio,
ruega por nosotros.
San Miguel, a quien el Señor ha encomendado recibir las almas después de la muerte,
ruega por nosotros.
San Miguel, nuestro príncipe,
ruega por nosotros.
San Miguel, nuestro abogado,
ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten Misericordia de nosotros.
V. Ruega por nosotros, Glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.
OREMOS
Señor Jesucristo, santifícanos con una bendición siempre nueva y concédenos, por intercesión de San Miguel, aquella Sabiduría que nos enseña a acumular tesoros en el Cielo y a cambiar los bienes de este mundo por los Bienes Eternos.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
de S. S. León XIII
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
✠ Reprímale Dios, pedimos suplicantes;
y tú, Príncipe de la Milicia Celestial,
arroja al infierno con el Divino Poder
a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
Comentarios
Publicar un comentario