MES DE SEPTIEMBRE DEDICADO AL ARCANGEL SAN MIGUEL. 2° DIA DE LA NOVENA.


MES DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL.

DÍA 21 Y SEGUNDO DE LA NOVENA AL GLORIOSO ARCÁNGEL.

SAN MIGUEL, FORTALEZA DE LA IGLESIA MILITANTE

PALABRA DE DIOS:

«Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.»
(Mateo 16, 18).

MEDITACIÓN:

Ayer comenzamos nuestra Novena mirando hacia nuestro propio corazón.
Pedimos conversión.
Pedimos que Dios ocupe verdaderamente el primer lugar.
Hoy ampliamos nuestra mirada y rezamos por la Iglesia.
En las letanías que repetimos cada día invocamos a San Miguel como:

«Esplendor y fortaleza de la Iglesia Militante».

La expresión Iglesia militante nos recuerda precisamente que la vida de la Iglesia sobre la tierra transcurre en medio de un combate.
No porque la Iglesia deba combatir contra personas.
Nuestro enemigo no es aquel que piensa de manera diferente, quien nos critica o incluso quien persigue nuestra Fe.

San Pablo ya nos lo recordó:

«Nuestra lucha no es contra la carne y la sangre.»

El verdadero combate es contra el pecado, la mentira y todo aquello que pretende apartar al hombre de Dios.
Por eso la Iglesia necesita continuamente nuestra oración.
La necesita cuando es perseguida desde fuera.
La necesita también cuando es herida por los pecados de sus propios hijos.
La necesita cuando aparece la división.
Cuando la Fe se debilita.
Cuando falta valentía para anunciar la Verdad.
Cuando los Cristianos olvidamos que antes de querer transformar el mundo debemos permitir que Cristo transforme nuestro propio corazón.
Pero frente a nuestras debilidades permanece una promesa:

«Edificaré mi Iglesia.»

Cristo no dijo:

«Edificaréis vuestra Iglesia.»

Dijo:

«Edificaré mi Iglesia.»

La Iglesia pertenece a Jesucristo.
Esta certeza no debe conducirnos a la pasividad.
Todo lo contrario.
Precisamente porque amamos a la Iglesia debemos rezar por ella, trabajar por su santidad y procurar ser nosotros mismos miembros santos del Cuerpo de Cristo.
Es muy fácil lamentarnos por los problemas de la Iglesia.
Mucho más exigente es preguntarnos:
¿Qué clase de miembro de la Iglesia soy yo?
¿Mi vida ayuda a otros a acercarse a Cristo?
¿Rezo por los pastores?
¿Rezo por quienes sufren persecución?
¿Pido por quienes se han alejado?
¿Contribuyo a la unidad o alimento constantemente divisiones y resentimientos?
San Miguel no nos invita a observar el combate desde lejos.
Nos recuerda que también nosotros pertenecemos a esta Iglesia militante.
Y hoy queremos pedirle:
Defiende a la Iglesia de Cristo.

Pero también:

Ayúdame a ser un hijo fiel de ella.

ARMA ESPIRITUAL DEL DÍA:

EL AMOR A LA IGLESIA:

Amar a la Iglesia no significa ignorar los pecados o debilidades de sus miembros.
Significa reconocer que Cristo la ama, rezar por su santidad y procurar vivir nosotros mismos con mayor fidelidad.
Quien ama verdaderamente a la Iglesia no se limita a señalar sus heridas.
También ayuda a curarlas.

✠ PROPÓSITO:

Hoy rezaré especialmente por una necesidad concreta de la Iglesia.

Puede ser por el Papa y los Obispos, por los Sacerdotes y Religiosos, por las vocaciones, por los Misioneros, por los Cristianos perseguidos, por quienes han abandonado la Fe o por la santidad de todos los bautizados.
Y realizaré esta oración evitando convertirla en crítica:

hoy quiero interceder.

NOVENA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

SEGUNDO DÍA:
POR LA SANTA IGLESIA

✠ INTENCIÓN:

En este segundo día pedimos especialmente por la Iglesia de Jesucristo.
Por sus Pastores.
Por sus Sacerdotes y Religiosos.
Por las vocaciones.
Por los Misioneros.
Por quienes sufren persecución a causa de la Fe.
Por los Cristianos tentados por el desaliento.
Por quienes se han alejado.
Y por todos nosotros, para que nuestra vida contribuya a la santidad de la Iglesia.

ORACIÓN DEL SEGUNDO DÍA:

Glorioso San Miguel Arcángel,
Príncipe de la Milicia Celestial,
esplendor y fortaleza de la Iglesia Militante:
hoy ponemos bajo tu protección a la Santa Iglesia de Jesucristo.
Defiéndela contra los ataques del enemigo.
Protégela en medio de las persecuciones.
Presérvala del error y de la división.
Alcanza fortaleza para sus Pastores, santidad para sus Sacerdotes, perseverancia para las almas consagradas y abundantes vocaciones al servicio de Dios.
Sostén a los Misioneros.
Fortalece a los Cristianos perseguidos.
Busca a quienes se han alejado y alcánzales la gracia de volver a la casa del Padre.
Y concédenos también a nosotros la gracia de amar verdaderamente a la Iglesia:
no solamente con palabras, sino mediante una vida santa y fiel.
Presentamos nuevamente ante Dios aquella intención particular que hemos decidido llevar durante estos nueve días.

[Aquí se presenta en silencio la intención personal.]

San Miguel Arcángel, permanece junto a la Iglesia en sus combates.
Que nunca olvidemos la promesa de Jesucristo:

«Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.»

Y que unidos a la Iglesia de la tierra y a los santos del cielo podamos proclamar:

¿QUIEN COMO DIOS?

JACULATORIA:

¡San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla!

LETANÍAS DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Dios Padre celestial,
ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo,
ten misericordia de nosotros.

Dios Espíritu Santo,
ten misericordia de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios,
ten misericordia de nosotros.

Santa María, Reina de los Ángeles,
ruega por nosotros.

San Miguel Arcángel,
ruega por nosotros.

San Miguel, lleno de la Sabiduría de Dios,
ruega por nosotros.

San Miguel, perfecto adorador del Verbo Divino,
ruega por nosotros.

San Miguel, coronado de honor y de gloria,
ruega por nosotros.

San Miguel, poderosísimo Príncipe de los Ejércitos del Señor,
ruega por nosotros.

San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad,
ruega por nosotros.

San Miguel, guardián del Paraíso,
ruega por nosotros.

San Miguel, guía y consolador del pueblo de Israel,
ruega por nosotros.

San Miguel, esplendor y fortaleza de la Iglesia militante,
ruega por nosotros.

San Miguel, honor y alegría de la Iglesia triunfante,
ruega por nosotros.

San Miguel, luz de los Ángeles,
ruega por nosotros.

San Miguel, baluarte de los cristianos,
ruega por nosotros.

San Miguel, fuerza de los que combaten bajo el estandarte de la Cruz,
ruega por nosotros.

San Miguel, luz y confianza de las almas en el último momento de la vida,
ruega por nosotros.

San Miguel, socorro segurísimo,
ruega por nosotros.

San Miguel, nuestro auxilio en todas las adversidades,
ruega por nosotros.

San Miguel, heraldo de la sentencia eterna,
ruega por nosotros.

San Miguel, consolador de las almas detenidas en el Purgatorio,
ruega por nosotros.

San Miguel, a quien el Señor ha encomendado recibir las almas después de la muerte,
ruega por nosotros.

San Miguel, nuestro príncipe,
ruega por nosotros.

San Miguel, nuestro abogado,
ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten Misericordia de nosotros.

V. Ruega por nosotros, Glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

OREMOS

Señor Jesucristo, santifícanos con una bendición siempre nueva y concédenos, por intercesión de San Miguel, aquella Sabiduría que nos enseña a acumular tesoros en el Cielo y a cambiar los bienes de este mundo por los Bienes Eternos.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

de S. S. León XIII

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
✠ Reprímale Dios, pedimos suplicantes;
y tú, Príncipe de la Milicia Celestial,
arroja al infierno con el Divino Poder 
a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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