MES DE SEPTIEMBRE DEDICADO AL ARCANGEL SAN MIGUEL.


MES DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL.

DÍA 9

SAN MIGUEL Y EL COMBATE INVISIBLE.

PALABRA DE DIOS:

«Ahora volveré a luchar contra el príncipe de Persia [...] Nadie me presta ayuda contra ellos, excepto Miguel, vuestro príncipe.»
(Daniel 10, 20-21)

MEDITACIÓN:

El Libro de Daniel levanta hoy por un instante el velo que cubre una realidad que habitualmente no podemos ver.
Existe un combate espiritual.
El lenguaje profético es misterioso y no debemos pretender conocer más de lo que Dios ha querido revelarnos. Pero la enseñanza fundamental permanece: la historia humana no se reduce solamente a aquello que nuestros sentidos perciben.
El bien y el mal son realidades verdaderas.
La tentación existe.
Los Ángeles sirven a Dios.
Y las fuerzas del mal procuran apartar al hombre de su Creador.
San Miguel aparece nuevamente como «Vuestro Príncipe», comprometido en ese combate al servicio de Dios.
Pero esta verdad no debe producir miedo en el cristiano.
Al contrario:
Debe producir vigilancia y confianza.
Nuestro peligro sería caer en uno de dos extremos. 
El primero consiste en vivir como si el combate espiritual no existiera, reduciendo toda nuestra vida solamente a aquello que podemos tocar y medir. El segundo consiste en obsesionarnos con el demonio, viendo su intervención detrás de cada dificultad.
La Fe Católica nos enseña un camino mucho más seguro.
Reconocemos la existencia del enemigo, pero nuestros ojos permanecen puestos en Dios.
No necesitamos conocer todos los movimientos del adversario. Necesitamos conocer nuestras propias debilidades y permanecer unidos a Jesucristo.
La oración, los Sacramentos, la Palabra de Dios, la vigilancia sobre nuestros pensamientos y acciones, la intercesión de la Santísima Virgen y de los Santos Ángeles forman parte de nuestra vida espiritual ordinaria.
San Miguel nos recuerda que el cristiano no debe ser ingenuo.
Pero tampoco debe tener miedo.
Porque el centro de nuestra fe no es el poder de las tinieblas.
El centro es la Victoria de Dios.

ARMA ESPIRITUAL DEL DÍA:

EL DISCERNIMIENTO:

No todo pensamiento merece ser seguido.
No todo deseo debe convertirse en acción.
No todo aquello que parece atractivo conduce al bien.
El discernimiento nos enseña a detenernos y preguntar:

«¿Esto me acerca a Dios o me aparta de Él?»

Esa sencilla pregunta puede descubrir muchas trampas antes de que se conviertan en caídas.

✠ PROPÓSITO:

Antes de tomar hoy una decisión impulsiva o responder inmediatamente ante una provocación, haré una breve pausa y me preguntaré:
«¿Esto me acerca a Dios? 
¿Es verdadero? 
¿Es bueno?»
Y actuaré solamente después.

ORACIÓN:

Glorioso San Miguel Arcángel, defensor del pueblo de Dios en el combate invisible, protege mi alma contra los engaños del enemigo.
Alcánzame luz para reconocer aquello que procede del bien y fortaleza para rechazar aquello que pueda apartarme de Dios.
Líbrame tanto de la ingenuidad como del miedo.
Que nunca conceda al enemigo más atención de la debida, sino que mantenga mis ojos puestos en Jesucristo, vencedor del pecado y de la muerte.
Guárdame vigilante, sereno y confiado bajo tu protección, para que en toda tentación pueda proclamar:

¡QUIS UT DEUS!
¡¿QUIÉN COMO DIOS?!

Amén.

JACULATORIA:

¡San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla!

ORACIÓN FINAL DE CADA DÍA:

LETANÍAS DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Dios Padre celestial,
ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo,
ten misericordia de nosotros.

Dios Espíritu Santo,
ten misericordia de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios,
ten misericordia de nosotros.

Santa María, Reina de los Ángeles,
ruega por nosotros.

San Miguel Arcángel,
ruega por nosotros.

San Miguel, lleno de la Sabiduría de Dios,
ruega por nosotros.

San Miguel, perfecto adorador del Verbo Divino,
ruega por nosotros.

San Miguel, coronado de honor y de gloria,
ruega por nosotros.

San Miguel, poderosísimo Príncipe de los Ejércitos del Señor,
ruega por nosotros.

San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad,
ruega por nosotros.

San Miguel, guardián del Paraíso,
ruega por nosotros.

San Miguel, guía y consolador del pueblo de Israel,
ruega por nosotros.

San Miguel, esplendor y fortaleza de la Iglesia militante,
ruega por nosotros.

San Miguel, honor y alegría de la Iglesia triunfante,
ruega por nosotros.

San Miguel, luz de los Ángeles,
ruega por nosotros.

San Miguel, baluarte de los cristianos,
ruega por nosotros.

San Miguel, fuerza de los que combaten bajo el estandarte de la Cruz,
ruega por nosotros.

San Miguel, luz y confianza de las almas en el último momento de la vida,
ruega por nosotros.

San Miguel, socorro segurísimo,
ruega por nosotros.

San Miguel, nuestro auxilio en todas las adversidades,
ruega por nosotros.

San Miguel, heraldo de la sentencia eterna,
ruega por nosotros.

San Miguel, consolador de las almas detenidas en el Purgatorio,
ruega por nosotros.

San Miguel, a quien el Señor ha encomendado recibir las almas después de la muerte,
ruega por nosotros.

San Miguel, nuestro príncipe,
ruega por nosotros.

San Miguel, nuestro abogado,
ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten Misericordia de nosotros.

V. Ruega por nosotros, Glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

OREMOS

Señor Jesucristo, santifícanos con una bendición siempre nueva y concédenos, por intercesión de San Miguel, aquella Sabiduría que nos enseña a acumular tesoros en el Cielo y a cambiar los bienes de este mundo por los Bienes Eternos.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

de S. S. León XIII

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
✠ Reprímale Dios, pedimos suplicantes;
y tú, Príncipe de la Milicia Celestial,
arroja al infierno con el Divino Poder 
a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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