MES DE SEPTIEMBRE DEDICADO AL ARCANGEL SAN MIGUEL.


MES DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL 

DÍA 5

SAN MIGUEL, FORTALEZA EN EL COMBATE:

PALABRA DE DIOS:

«Fortaleceos en el Señor y en la fuerza de su poder».
(Efesios 6, 10).

MEDITACIÓN:

La imagen de San Miguel nos habla inmediatamente de fortaleza: permanece de pie, armado, decidido y victorioso.
Sin embargo, existe un detalle fundamental que nunca debemos olvidar: 
Miguel no vence por una fuerza independiente de Dios.
Su fortaleza procede del Altísimo.
Por eso San Pablo no dice simplemente: 
«Sed fuertes», sino:

«Fortaleceos en el Señor y en la fuerza de su Poder.»

Esta diferencia es fundamental para nuestra vida espiritual.

Podemos creer que ser fuertes significa no sentir temor, no cansarnos, no experimentar tentaciones o no necesitar ayuda. Pero esa sería una fortaleza puramente humana y, tarde o temprano, descubriríamos sus límites.
La fortaleza Cristiana es diferente.
Consiste en continuar haciendo el bien cuando cuesta; levantarnos después de una caída; perseverar cuando desaparece el entusiasmo; defender la verdad sin odio; soportar pacientemente una dificultad y pedir ayuda cuando nuestras fuerzas no alcanzan.
El enemigo procura muchas veces llevarnos hacia dos extremos: primero nos hace confiar excesivamente en nosotros mismos y después, cuando comprobamos nuestra debilidad, intenta precipitarnos en el desaliento.

San Miguel nos enseña otro camino.
Ni presunción ni desesperación: confianza en Dios.
Cuando nos sintamos fuertes, recordemos de dónde procede nuestra fuerza. 
Cuando nos sintamos débiles, recordemos que la gracia de Dios no se ha debilitado con nosotros.
No necesitamos vencer todas las batallas de nuestra vida en un solo día.
Necesitamos permanecer hoy en nuestro puesto.
Levantemos entonces los ojos hacia San Miguel y pidámosle que, cuando nuestras fuerzas parezcan pequeñas, nos recuerde nuevamente:
la victoria pertenece a Dios.

ARMA ESPIRITUAL DEL DÍA:

LA FORTALEZA

La Fortaleza no consiste en no caer jamás, sino también en levantarse y volver al combate.

El enemigo obtiene una victoria importante cuando consigue convencernos de que, porque hemos fallado una vez, ya no vale la pena continuar.
El cristiano responde:

«Con la Gracia de Dios, vuelvo a empezar.»

✠ PROPÓSITO:

Hoy afrontaré conscientemente una tarea, dificultad o deber que he estado evitando por cansancio, temor o desánimo.

Antes de hacerlo rezaré:

«San Miguel Arcángel, ayúdame a permanecer firme. 
Señor, mi fortaleza está en Ti ».

ORACIÓN:

Glorioso San Miguel Arcángel, poderoso defensor de los servidores de Dios, alcánzame fortaleza en el combate espiritual.
Cuando tenga miedo, dame confianza.
Cuando esté cansado, dame perseverancia.
Cuando caiga, ayúdame a levantarme.
Cuando me sienta fuerte, líbrame de creer que puedo vencer sin la gracia de Dios.
Enséñame a combatir sin odio, a resistir sin desesperar y a permanecer firme bajo el estandarte de Jesucristo.
Que toda victoria me haga reconocer que el poder pertenece solamente a Dios y proclamar contigo:

¡QUIS UT DEUS!
¡¿QUIÉN COMO DIOS?!

Amén.

JACULATORIA:

¡San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla!

ORACIÓN FINAL DE CADA DÍA:

LETANÍAS DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Dios Padre celestial,
ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo,
ten misericordia de nosotros.

Dios Espíritu Santo,
ten misericordia de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios,
ten misericordia de nosotros.

Santa María, Reina de los Ángeles,
ruega por nosotros.

San Miguel Arcángel,
ruega por nosotros.

San Miguel, lleno de la Sabiduría de Dios,
ruega por nosotros.

San Miguel, perfecto adorador del Verbo Divino,
ruega por nosotros.

San Miguel, coronado de honor y de gloria,
ruega por nosotros.

San Miguel, poderosísimo Príncipe de los Ejércitos del Señor,
ruega por nosotros.

San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad,
ruega por nosotros.

San Miguel, guardián del Paraíso,
ruega por nosotros.

San Miguel, guía y consolador del pueblo de Israel,
ruega por nosotros.

San Miguel, esplendor y fortaleza de la Iglesia militante,
ruega por nosotros.

San Miguel, honor y alegría de la Iglesia triunfante,
ruega por nosotros.

San Miguel, luz de los Ángeles,
ruega por nosotros.

San Miguel, baluarte de los cristianos,
ruega por nosotros.

San Miguel, fuerza de los que combaten bajo el estandarte de la Cruz,
ruega por nosotros.

San Miguel, luz y confianza de las almas en el último momento de la vida,
ruega por nosotros.

San Miguel, socorro segurísimo,
ruega por nosotros.

San Miguel, nuestro auxilio en todas las adversidades,
ruega por nosotros.

San Miguel, heraldo de la sentencia eterna,
ruega por nosotros.

San Miguel, consolador de las almas detenidas en el Purgatorio,
ruega por nosotros.

San Miguel, a quien el Señor ha encomendado recibir las almas después de la muerte,
ruega por nosotros.

San Miguel, nuestro príncipe,
ruega por nosotros.

San Miguel, nuestro abogado,
ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten Misericordia de nosotros.

V. Ruega por nosotros, Glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

OREMOS

Señor Jesucristo, santifícanos con una bendición siempre nueva y concédenos, por intercesión de San Miguel, aquella Sabiduría que nos enseña a acumular tesoros en el Cielo y a cambiar los bienes de este mundo por los Bienes Eternos.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

de S. S. León XIII

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
✠ Reprímale Dios, pedimos suplicantes;
y tú, Príncipe de la Milicia Celestial,
arroja al infierno con el Divino Poder 
a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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