MES DE SEPTIEMBRE DEDICADO AL ARCANGEL SAN MIGUEL. 1° DIA DE LA NOVENA.
MES DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
DÍA 20 Y PRIMERO DE LA NOVENA AL GLORIOSO ARCÁNGEL.
PONER A DIOS EN EL PRIMER LUGAR
PALABRA DE DIOS
«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.
Este es el mayor y el primer Mandamiento.»
(Mateo 22, 37-38)
MEDITACIÓN:
Durante diecinueve días nos hemos preparado para llegar hasta aquí.
Hemos contemplado a San Miguel como servidor de Dios, defensor de su gloria, príncipe de los ejércitos celestiales y protector del pueblo del Señor.
Lo hemos encontrado en Daniel.
Lo hemos contemplado en el Apocalipsis.
Hemos aprendido de su humildad, su obediencia, su fidelidad y su fortaleza.
Y San Pablo nos ha enseñado a revestirnos con la armadura de Dios.
Ahora comienza nuestra Novena a San Miguel Arcángel.
¿Y qué debemos pedir primero?
Podríamos comenzar inmediatamente pidiendo protección contra nuestros enemigos, ayuda en nuestras necesidades o solución para nuestros problemas.
Todas ellas pueden ser intenciones legítimas.
Pero San Miguel nos enseña a comenzar mucho más arriba.
Su nombre proclama:
¡¿QUIÉN COMO DIOS?!
Por eso nuestra primera petición será que Dios ocupe verdaderamente el primer lugar en nuestra vida.
Esta es también la raíz de toda auténtica conversión.
El pecado comienza cuando alguna criatura ocupa el lugar que solamente corresponde al Creador.
Puede ser nuestro orgullo.
Nuestro dinero.
Nuestra comodidad.
Una persona.
Una ambición.
Una pasión.
Incluso nuestra propia voluntad.
Cualquier realidad creada puede convertirse en un pequeño ídolo cuando preferimos perder nuestra amistad con Dios antes que renunciar a ella.
San Miguel nos recuerda entonces la verdad fundamental:
Solamente Dios es Dios.
Nuestra Novena debe comenzar aquí.
No solamente preguntándonos qué queremos recibir de Dios durante estos nueve días, sino preguntándonos:
¿Qué quiere Dios transformar en mí?
Quizá llevemos mucho tiempo pidiendo que cambie una situación.
Pero tal vez durante esta Novena el Señor quiera comenzar cambiando nuestro propio corazón.
Quizá pidamos que desaparezca una dificultad.
Y Dios quiera enseñarnos primero a atravesarla con fe.
Quizá pidamos una gracia concreta.
Y el Señor quiera concedernos algo todavía mayor: una conversión más profunda.
No tengamos miedo de permitirle actuar.
San Miguel no retuvo nada para sí.
Todo en él está dirigido hacia la gloria de Dios.
Pidámosle durante estos nueve días que nos enseñe a hacer lo mismo.
Que nuestras decisiones digan:
¡Quis ut Deus!
Que nuestras renuncias digan:
¡Quis ut Deus!
Que nuestra oración diga:
¡Quis ut Deus!
Y que al terminar esta Novena podamos amar a Dios un poco más que cuando la comenzamos.
ARMA ESPIRITUAL DEL DÍA:
LA CONVERSIÓN
Convertirse no significa solamente abandonar grandes pecados.
Significa volver continuamente el corazón hacia Dios.
Cada vez que elegimos su voluntad por encima de nuestro egoísmo damos un pequeño paso de conversión.
✠ PROPÓSITO:
Antes de comenzar la Novena, me preguntaré sinceramente:
«¿Qué ocupa hoy demasiado espacio en mi corazón?»
Elegiré una realidad concreta que necesite ordenar y la presentaré a Dios durante estos nueve días.
NOVENA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
PRIMER DÍA:
POR LA GLORIA DE DIOS Y NUESTRA CONVERSIÓN
✠ INTENCIÓN:
En este Primer día pedimos que Dios sea conocido, amado y glorificado, y que nuestra propia vida se ordene cada vez más hacia Él.
Pidamos especialmente la Gracia de reconocer aquello que debemos cambiar y la fortaleza necesaria para comenzar nuestra conversión.
ORACIÓN DEL PRIMER DÍA:
Glorioso San Miguel Arcángel,
Príncipe de la Milicia Celestial
y fidelísimo servidor del Altísimo:
al comenzar esta Novena acudimos a tu intercesión y nos ponemos bajo tu protección.
Tú que proclamaste la Gloria incomparable de Dios frente a la soberbia del enemigo, enséñanos a reconocer con nuestra vida que solamente Dios es Señor.
Combate en nosotros todo orgullo, toda rebeldía y todo apego que pretenda ocupar el lugar que corresponde al Creador.
Obtén para nosotros la Gracia de una sincera conversión.
Que sepamos reconocer nuestros pecados sin excusas, abandonar aquello que nos aparta del Señor y volver a Él con corazón humilde.
Presenta ante Dios la intención particular que llevamos durante estos nueve días.
[Aquí se presenta en silencio la intención personal.]
Si aquello que pedimos es conforme a su Voluntad, alcánzanos la Gracia de recibirlo.
Y si el Señor dispone otra cosa, obtén para nosotros una confianza tan grande que sepamos aceptar su voluntad y permanecer fieles.
Que esta Novena no sea solamente una sucesión de palabras, sino un verdadero camino de conversión.
San Miguel Arcángel, haz que toda nuestra vida proclame contigo:
¡QUIS UT DEUS!
¡¿QUIÉN COMO DIOS?!
Amén.
JACULATORIA:
¡San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla!
LETANÍAS DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial,
ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo,
ten misericordia de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios,
ten misericordia de nosotros.
Santa María, Reina de los Ángeles,
ruega por nosotros.
San Miguel Arcángel,
ruega por nosotros.
San Miguel, lleno de la Sabiduría de Dios,
ruega por nosotros.
San Miguel, perfecto adorador del Verbo Divino,
ruega por nosotros.
San Miguel, coronado de honor y de gloria,
ruega por nosotros.
San Miguel, poderosísimo Príncipe de los Ejércitos del Señor,
ruega por nosotros.
San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad,
ruega por nosotros.
San Miguel, guardián del Paraíso,
ruega por nosotros.
San Miguel, guía y consolador del pueblo de Israel,
ruega por nosotros.
San Miguel, esplendor y fortaleza de la Iglesia militante,
ruega por nosotros.
San Miguel, honor y alegría de la Iglesia triunfante,
ruega por nosotros.
San Miguel, luz de los Ángeles,
ruega por nosotros.
San Miguel, baluarte de los cristianos,
ruega por nosotros.
San Miguel, fuerza de los que combaten bajo el estandarte de la Cruz,
ruega por nosotros.
San Miguel, luz y confianza de las almas en el último momento de la vida,
ruega por nosotros.
San Miguel, socorro segurísimo,
ruega por nosotros.
San Miguel, nuestro auxilio en todas las adversidades,
ruega por nosotros.
San Miguel, heraldo de la sentencia eterna,
ruega por nosotros.
San Miguel, consolador de las almas detenidas en el Purgatorio,
ruega por nosotros.
San Miguel, a quien el Señor ha encomendado recibir las almas después de la muerte,
ruega por nosotros.
San Miguel, nuestro príncipe,
ruega por nosotros.
San Miguel, nuestro abogado,
ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten Misericordia de nosotros.
V. Ruega por nosotros, Glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.
OREMOS
Señor Jesucristo, santifícanos con una bendición siempre nueva y concédenos, por intercesión de San Miguel, aquella Sabiduría que nos enseña a acumular tesoros en el Cielo y a cambiar los bienes de este mundo por los Bienes Eternos.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
de S. S. León XIII
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
✠ Reprímale Dios, pedimos suplicantes;
y tú, Príncipe de la Milicia Celestial,
arroja al infierno con el Divino Poder
a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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