CATENA AUREA: FIESTA DE SAN EDUARDO, CONFESOR.
CATENA AUREA:
13 DE OCTUBRE.
FIESTA DE SAN EDUARDO, CONFESOR.
"Venid, Benditos de mi Padre, a tomar posesión del Reino que os está preparado desde el principio del mundo" (Mateo 25, 34).
EPISTOLA:
"Esto dice el Señor Dios:
Aquí estoy yo; yo mismo cuidaré de mi rebaño y velaré por él. Como un pastor vela por su rebaño cuando se encuentra en medio de sus ovejas dispersas, así velaré yo por mis ovejas. Las recobraré de todos los lugares donde se habían dispersado en día de nubes y brumas. Las sacaré de en medio de los pueblos, las reuniré de los países, y las llevaré de nuevo a su suelo. Las pastorearé por los montes de Israel, por los barrancos y por todos los poblados de esta tierra. Las apacentaré en buenos pastos, y su majada estará en los montes de la excelsa Israel. Allí reposarán en buena majada; y pacerán pingües pastos por los montes de Israel. Yo mismo apacentaré mis ovejas y yo las llevaré a reposar, oráculo del Señor Dios. Buscaré la oveja perdida, tornaré a la descarriada, curaré a la herida, confortaré a la enferma; pero a la que está gorda y robusta la exterminaré: las pastorearé con justicia".
Ezequiel XXXIV, 11-16.
EVANGELIO:
"En aquel tiempo:
Dijo Jesús a sus Discípulos:
«Cuando el Hijo del hombre venga en su Gloria acompañado de todos sus Ángeles, entonces se sentará en su Trono de Gloria.
Serán congregadas delante de El todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.
Entonces dirá el Rey a los de su derecha:
“Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.”
Entonces los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?”
Y el Rey les dirá:
“En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.”
Entonces dirá también a los de su izquierda:
“Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles.
Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.”
Entonces dirán también éstos:
“Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”
Y él entonces les responderá:
“En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo.”
E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una Vida Eterna.»
Mateo XXV, 31-46.
CATENA AUREA:
EXPLICACIÓN DE LOS SANTOS PADRES.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 79,1.
Escuchemos esta parte sublime del discurso con la mayor compunción, grabándola profundamente en nuestra alma, pues es el mismo Jesucristo quien lo profiere del modo más terrible y claro. No dice como en las parábolas anteriores: el reino de los cielos es semejante, sino que manifestándose y revelando su propia persona dice: "Cuando viniere el Hijo del hombre en su majestad".
San Jerónimo.
El que, dos días después había de celebrar la Pascua y ser entregado al escarnio de los hombres y a la muerte de cruz, oportunamente promete el triunfo de su resurrección, para compensar el escándalo con la promesa del premio. Y es de notar que quien ha de ser visto con majestad es el Hijo del hombre.
Orígenes, homilia 34 in Matthaeum.
No entendamos que serán reunidos ante El en un local todos los pueblos porque ya no estarán dispersos por muchos y falsos dogmas sobre El. Se hará patente la Divinidad de Cristo, para que no sólo ninguno de los justos, sino ninguno de los pecadores lo ignoren. Ya no aparecerá el Hijo de Dios en un lugar y en otro no, sino como dio a entender El mismo con la comparación del relámpago. Mientras, pues, los malos no se conocen, ni conocen a Cristo, y los justos sólo lo ven como por espejo y enigma, no están separados los buenos de los malos. Pero cuando por la aparición del Hijo de Dios entraren todos en el conocimiento de sí mismos, entonces el Salvador separará a los buenos de los malos, por lo que sigue: "Y los separará unos de otros", etc. Por cuanto los pecadores conocerán sus delitos y los justos verán patentes los frutos de su justicia que les acompañaron hasta el fin. Se llaman ovejas los que se salvan, por la mansedumbre con que aprendieron de Aquél que dijo: aprended de mí, que soy manso ( Mt 11,29); y por cuanto estuvieron dispuestos hasta sufrir la muerte, imitando a Jesucristo, que como oveja fue llevado a la muerte ( Is 53,7). Los malos, en cambio, son llamados cabritos, los que trepan los más ásperos peñascos y caminan por sus precipicios.
ORACION:
Oh Dios, que coronaste al Bienaventurado Rey Eduardo, tu Confesor, a la Gloria de la Eternidad; concédenos que lo veneremos en la tierra, para que podamos reinar con él en el Cielo.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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