DEVOCION A LA VIRGEN: SEPTENARIO EN PREPARACION DE LA FIESTA DE LA DIVINA MATERNIDAD DE MARIA.


SEPTENARIO EN PREPARACIÓN DE LA FIESTA DE LA DIVINA MATERNIDAD DE MARÍA SANTÍSIMA

PRIMER DÍA — 4 DE OCTUBRE

* Por nuestra propia conversión

PALABRA DE DIOS:

«El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.»
(Juan 1, 14).

LA VOZ DE LOS SANTOS PADRES:

SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA

A comienzos del siglo II, muchísimo antes de las grandes controversias cristológicas, san Ignacio de Antioquía escribía a los cristianos de Éfeso:

«Nuestro Dios, Jesucristo, fue concebido por María según el designio de Dios.»
(Carta a los Efesios, 18).

San Ignacio une con extraordinaria naturalidad dos afirmaciones: 

Jesucristo es Dios y verdaderamente fue concebido en el seno de María. 

Allí encontramos ya la raíz de lo que posteriormente la Iglesia expresará con una sola palabra: 

Theotokos, Madre de Dios.

MEDITACIÓN:

DIOS HA VENIDO VERDADERAMENTE HASTA NOSOTROS

Comenzamos nuestro Septenario contemplando el misterio que sostiene todos los demás.
María lleva en sus brazos a un verdadero Niño.
Lo alimentó, lo protegió y lo vio crecer.
Pero ese Niño es el Verbo eterno hecho carne.
Por eso llamar a María Madre de Dios no significa afirmar que Ella sea origen de la divinidad. Dios es eterno.
Significa confesar que Aquel que nació verdaderamente de María es una Persona divina: el Hijo eterno del Padre, que asumió nuestra naturaleza humana.
Y aquí comienza también nuestra conversión.
Porque si Dios no permaneció lejano, sino que vino realmente hasta nosotros, nuestra fe tampoco puede permanecer distante.
El Hijo de Dios entró en nuestra historia para salvarnos.
¿Qué encuentra hoy en nosotros?
Quizá una falta que hemos justificado demasiado tiempo.
Una oración abandonada.
Una reconciliación postergada.
Una comodidad que se convirtió en tibieza.
Una resistencia a la voluntad de Dios.
Comenzar este Septenario significa permitir que Cristo vuelva a entrar verdaderamente en nuestra vida.
Y María, que lo recibió primero, nos enseña cómo hacerlo:

«Hágase en mí según tu palabra».

✠ INTENCIÓN DEL DÍA:

* Por nuestra propia conversión.

Pidamos reconocer sinceramente aquello que necesita cambiar y recibir la gracia necesaria para comenzar.

ORACIÓN:

María Santísima, Madre de Dios,
Tú que recibiste al Verbo Eterno en tu seno,
ayúdanos a recibir verdaderamente a tu Hijo en nuestra vida.
Alcánzanos luz para reconocer nuestros pecados, humildad para confesarlos y fortaleza para abandonar aquello que nos aparta de Dios.
Que nuestra preparación para tu Fiesta no consista solamente en palabras y oraciones, sino en un corazón que vuelva sinceramente a Jesucristo.
Enséñanos a responder contigo:

«Hágase en mí según tu palabra.»

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros.
Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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