DEVOCION A LA VIRGEN: SEPTENARIO EN PREPARACION A LA FIESTA DE LA DIVINA MATERNIDAD DE MARIA.
SEPTENARIO EN PREPARACIÓN DE LA FIESTA DE LA DIVINA MATERNIDAD DE MARÍA SANTÍSIMA
SEGUNDO DÍA — 5 DE OCTUBRE
*Por la Santa Iglesia.
PALABRA DE DIOS:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
(Lucas 1, 38).
LA VOZ DE LOS SANTOS PADRES:
SAN IRENEO DE LYON
Hacia finales del siglo II, San Ireneo contempla conjuntamente a Eva y María.
Frente a la desobediencia de la primera, presenta la Obediencia creyente de la Virgen:
«El nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María».
(Contra las herejías, III, 22, 4).
Lo que Eva había atado por su incredulidad, explica Ireneo, María lo desata por la Fe.
María aparece así dentro del Gran Designio de la Salvación:
No aislada de Cristo, sino completamente subordinada a la Obra de su Hijo.
MEDITACIÓN:
LA FE RECIBIDA Y TRANSMITIDA
San Ireneo nos permite comprender algo fundamental.
La grandeza de María no consiste únicamente en haber llevado físicamente a Jesús en su seno.
Ella creyó.
Escuchó la Palabra de Dios y respondió:
«Hágase».
Por aquella Obediencia, el Verbo pudo tomar de Ella nuestra verdadera humanidad.
Y hoy rezamos por la Santa Iglesia, porque la Iglesia tiene precisamente la Misión de conservar, confesar y transmitir esa misma Fe.
A través de los siglos surgirán preguntas, errores y controversias acerca de Jesucristo.
¿Es verdaderamente Dios?
¿Es verdaderamente hombre?
¿Cómo pueden unirse ambas realidades?
Y en medio de esas controversias, la confesión de María como Theotokos llegará a convertirse en una extraordinaria protección de la verdad sobre su Hijo.
Porque decir:
«María es Madre de Dios»
Es confesar inmediatamente algo acerca de Jesús:
El que nació de Ella es Verdaderamente Dios hecho hombre.
Por eso la Doctrina mariana nunca debe alejarnos de Cristo.
Cuanto más profundamente comprendemos a María, más claramente aparece ante nosotros el Misterio de su Hijo.
Hoy pedimos por la Iglesia para que, como María, permanezca siempre escuchando la Palabra recibida de Dios.
Que no acomode la Verdad a cada época.
Que tampoco la presente sin Caridad.
Que conserve íntegro el depósito de la Fe y conduzca a cada generación hacia Jesucristo.
Y nosotros debemos preguntarnos también:
¿Recibo la Fe con la Obediencia con que María recibió la Palabra de Dios?
✠ INTENCIÓN DEL DÍA:
* Por la Santa Iglesia.
Por su fidelidad a Jesucristo; por sus pastores; por quienes custodian y transmiten la Fe; por los Cristianos perseguidos y por la Santidad de todos los bautizados.
ORACIÓN:
María Santísima, Madre de Dios
y Virgen obediente a la Palabra,
mira a la Iglesia de tu Hijo.
Consérvala fiel a la verdad recibida de los Apóstoles.
Fortalece a sus pastores.
Santifica a sus sacerdotes.
Sostén a quienes sufren por profesar la Fe.
Guarda a quienes enseñan el Evangelio y concédenos a todos un corazón humilde para recibirlo.
Tú que por la fe respondiste al anuncio del Ángel, enséñanos a permanecer fieles a Jesucristo y a confesarlo siempre como Verdadero Dios y verdadero Hombre.
Santa María, Madre de Dios, ruega por la Iglesia de tu Hijo.
Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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