DEVOCION A LA VIRGEN: SEPTENARIO EN PREPARACIÓN DE LA FIESTA DE LA DIVINA MATERNIDAD DE MARÍA.


SEPTENARIO EN PREPARACIÓN DE LA FIESTA DE LA DIVINA MATERNIDAD DE MARÍA SANTÍSIMA

TERCER DÍA — 6 DE OCTUBRE

* Por nuestras familias y nuestros hogares.

PALABRA DE DIOS

«Y descendió con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto».
(Lucas 2, 51).

LA VOZ DE LOS SANTOS PADRES:

SAN ATANASIO DE ALEJANDRÍA

En el siglo IV, San Atanasio defendió con firmeza la Verdadera Divinidad del Verbo contra el arrianismo. 
Al hablar de la Encarnación,contempla al Hijo Eterno recibiendo verdaderamente de María nuestra naturaleza humana:

«El Verbo mismo, tomando un cuerpo de la Virgen María, se hizo Hombre.»
(cf. San Atanasio, Sobre la Encarnación del Verbo).

Esta afirmación nos acerca un paso más al Misterio que celebramos. 
El que habita en el hogar de Nazaret no es simplemente un hombre extraordinario en quien después habitó Dios:
Es el mismo Verbo Eterno que verdaderamente se hizo Hombre.

María es verdaderamente su Madre según la carne, y precisamente porque su Hijo es Dios, podemos llamarla con toda verdad Madre de Dios.

MEDITACIÓN:

DIOS QUISO HABITAR EN UN HOGAR

Hay algo admirablemente sencillo en el Misterio de Nazaret.
El Hijo Eterno del Padre, por quien fueron hechas todas las cosas, quiso vivir durante largos años dentro de una familia.
Tuvo una Madre.
Quiso estar bajo el cuidado paternal de San José.
Conoció una casa, una mesa, el trabajo cotidiano, el silencio y las pequeñas obligaciones de cada jornada.
Dios santificó así la vida ordinaria desde dentro.
Por eso, al contemplar la Divina Maternidad de María, hoy queremos llevar nuestra oración hasta nuestros propios hogares.
Ninguna familia está libre de dificultades.
Hay preocupaciones económicas, enfermedades, cansancios, diferencias entre generaciones, heridas antiguas, incomprensiones y ausencias.
Hay hogares donde reina la paz y otros donde hace mucho tiempo que cuesta encontrarla.
Pero Nazaret nos recuerda que la santidad no comienza necesariamente haciendo cosas extraordinarias.
Muchas veces comienza precisamente allí donde Dios nos ha colocado: amando, perdonando, sirviendo, teniendo paciencia y aprendiendo a comenzar nuevamente.
María hizo de su hogar el lugar donde Cristo fue recibido.
Esa puede ser hoy nuestra petición:
Que también nuestras casas tengan un lugar para Jesús.
Que esté presente en nuestras alegrías y también en nuestras dificultades.
Que nuestras familias aprendan a rezar, a perdonarse y a sostenerse unas a otras.
Y que, cuando nuestras fuerzas no alcancen, sepamos poner nuestro hogar bajo el cuidado de aquella que un día hizo de Nazaret la casa del Hijo de Dios.

✠ INTENCIÓN DEL DÍA

* Por nuestras familias y nuestros hogares.

Por los esposos, los padres y los hijos; por los ancianos; por quienes viven solos; por las familias divididas o atravesadas por dificultades, y por aquellos hogares donde se ha debilitado o perdido la Fe.

ORACIÓN:

María Santísima, Madre de Dios,
Tú que compartiste con Jesús y san José la vida humilde y escondida de Nazaret, mira hoy nuestras familias y nuestros hogares.
Permanece junto a quienes atraviesan dificultades.
Devuelve la paz donde existe división,
el perdón donde quedaron heridas
y la esperanza donde ha entrado el desaliento.
Protege a nuestros niños,
fortalece a los padres, acompaña a nuestros ancianos y consuela a quienes viven en soledad.
Haz que en nuestros hogares
Jesucristo nunca sea un extraño.
Enséñanos a recibirlo, a escucharlo
y a servirlo unos en otros.
Que nuestras casas,ba ejemplo de Nazaret, sean pequeñas escuelas de Fe, de Caridad y de santidad.
Santa María, Madre de Dios,
protege nuestras familias y nuestros hogares. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX 


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