EL SANTO EVANGELIO ILUSTRADO.
EL EVANGELIO ILUSTRADO.
Nuestro Señor Jesucristo.
(1886-1894).
Una sola Vida, cuatro testimonios.
Un recorrido por la vida de Nuestro Señor Jesucristo inspirado en la obra de James J. Tissot
ENTREGA 0
JAMES TISSOT:
EL PINTOR QUE QUISO CONTAR LA VIDA DE CRISTO
Presentación de nuestra nueva serie
A lo largo de los siglos, innumerables artistas han procurado representar los acontecimientos de la vida de Nuestro Señor Jesucristo.
Desde los primeros frescos de las catacumbas hasta las grandes composiciones del Renacimiento y del Barroco, el arte cristiano ha ofrecido a los fieles un medio privilegiado para contemplar los Misterios de la Redención.
Sin embargo, pocos pintores emprendieron una tarea tan ambiciosa como la del francés James Jacques Joseph Tissot (1836-1902):
Reconstruir visualmente, escena por escena, la vida terrena del Salvador, desde los acontecimientos que precedieron a su nacimiento hasta su gloriosa Ascensión.
Su extraordinaria obra, titulada: "La Vie de Notre-Seigneur Jésus-Christ" — La Vida de Nuestro Señor Jesucristo—
Constituye el punto de partida de esta nueva serie que hemos querido llamar:
EL SANTO EVANGELIO ILUSTRADO.
I. JAMES TISSOT: DE LOS SALONES ELEGANTES A LA PINTURA RELIGIOSA.
Autorretrato de Tissot en Portrait of the Pilgrim. Cca.1886.
Nacido en Nantes, Francia, el 15 de Octubre de 1836, James Tissot alcanzó considerable fama como pintor de la sociedad elegante de su tiempo.
Durante buena parte de su carrera representó escenas de la vida burguesa y aristocrática, especialmente en París y Londres.
Sus cuadros se distinguían por la precisión de los detalles, la riqueza de los vestidos, la elegancia de las figuras y su extraordinaria capacidad para captar los gestos y las actitudes humanas.
Pero hacia 1885 se produjo un cambio decisivo en su vida.
Mientras se encontraba en la iglesia parisina de Saint-Sulpice, Tissot experimentó lo que posteriormente describiría como una visión religiosa.
Aquella experiencia lo impulsó a recuperar con renovada intensidad la Fe Católica de su juventud.
Desde entonces, su pintura tomó una dirección completamente diferente.
El artista que había dedicado tantos años a retratar la elegancia de los salones europeos decidió consagrar sus esfuerzos a representar la vida de Jesucristo.
No se trató simplemente de pintar algunas escenas religiosas.
Tissot concibió un proyecto monumental que habría de ocuparlo durante aproximadamente una década.
II. UN PINTOR EN TIERRA SANTA
Réconstitution de Jérusalem et du temple d'Hérode), 1886–1894. Acuarela opaca sobre grafito.
Tissot comprendió que, para representar la vida de Cristo, no bastaba con repetir los modelos tradicionales de la pintura religiosa europea.
Quería conocer los lugares donde habían sucedido los acontecimientos narrados por los Evangelistas.
Con ese propósito emprendió viajes por Palestina, Siria y Egipto, durante los cuales realizó numerosos dibujos, estudios de paisajes, observaciones arquitectónicas y apuntes sobre vestimentas y costumbres.
Recorrió Jerusalén y sus alrededores, observó los paisajes de Galilea y estudió las características de las poblaciones orientales.
Su intención era reconstruir, con la mayor fidelidad que consideraba posible, el ambiente histórico y geográfico en el que había vivido Nuestro Señor.
Naturalmente, debemos recordar que la Palestina del siglo XIX no era idéntica a la del siglo I. Algunas de sus reconstrucciones responden a las ideas históricas y arqueológicas de su época.
Sin embargo, su esfuerzo representó una propuesta singular:
Abandonar los escenarios europeos convencionales para situar los acontecimientos evangélicos en un ambiente inspirado directamente en Tierra Santa.
Por eso, al contemplar sus pinturas, encontramos caminos polvorientos, aldeas de piedra, montañas áridas, mercados, sinagogas, patios y multitudes que parecen pertenecer a un mundo concreto y reconocible.
Tissot quiso que el espectador no contemplara únicamente una representación religiosa, sino que pudiera imaginarse presente en los lugares donde Cristo predicó, obró milagros, padeció y resucitó.
III. UNA VIDA DE CRISTO EN CENTENARES DE IMÁGENES
El resultado de aquella empresa fue extraordinario.
Tissot realizó un conjunto de aproximadamente 350 acuarelas originales, ejecutadas principalmente entre 1886 y 1894, que constituyen uno de los ciclos pictóricos más extensos dedicados a la vida de Jesucristo.
La edición ilustrada de su obra se publicó bajo el título La Vie de Notre-Seigneur Jésus-Christ, anunciando 365 composiciones tomadas de los cuatro Evangelios.
El conjunto fue organizado en cinco grandes partes:
La Santa Infancia.
Los acontecimientos que precedieron al nacimiento de Jesús, su Natividad y los años de su vida oculta.
El Ministerio público.
La predicación del Reino de Dios, la vocación de los discípulos, los milagros, las parábolas y las enseñanzas del Salvador.
La Semana Santa.
La entrada en Jerusalén, las controversias con las autoridades religiosas y los acontecimientos que prepararon la Pasión.
La Pasión.
Desde la Última Cena y la agonía de Getsemaní hasta la Crucifixión, muerte y sepultura del Señor.
La Resurrección.
El sepulcro vacío, las apariciones del Resucitado y su gloriosa Ascensión.
Las pinturas fueron expuestas públicamente y despertaron un enorme interés.
En el año 1900, el Brooklyn Museum de Nueva York adquirió el conjunto mediante una suscripción pública.
Allí se conserva actualmente esta extraordinaria colección.
IV. UNA SOLA VIDA, CUATRO TESTIMONIOS
Una santa mujer enjuga el rostro de Jesús (1886-1894).
Pero existe un aspecto de la obra de Tissot que resulta especialmente importante para nuestro proyecto.
El pintor no se propuso ilustrar sucesivamente el Evangelio de San Mateo, después el de San Marcos, luego el de San Lucas y finalmente el de San Juan.
Su intención fue diferente:
Quiso reconstruir una única narración continua de la vida de Jesucristo, utilizando conjuntamente los cuatro testimonios Evangélicos.
Este procedimiento recibe tradicionalmente el nombre de armonía de los Evangelios.
Los cuatro Evangelistas transmiten la vida y las enseñanzas del mismo Señor, aunque cada uno selecciona y organiza los acontecimientos según su propio propósito inspirado.
Un mismo milagro puede aparecer narrado por dos, tres o incluso los cuatro Evangelistas, mientras que determinados acontecimientos solamente se encuentran en uno de ellos.
La armonización procura reunir esos testimonios, reconociendo sus particularidades, para ofrecer una secuencia narrativa de los acontecimientos.
Así, por ejemplo, la multiplicación de los panes no necesita ser representada cuatro veces porque aparezca en los cuatro Evangelios.
Se trata de un mismo acontecimiento, contemplado desde cuatro testimonios que se enriquecen mutuamente.
Esta fue una de las grandes intuiciones del proyecto de Tissot y será también el principio fundamental de nuestra serie.
Una sola Vida, cuatro testimonios.
No pretendemos reemplazar ninguno de los Evangelios ni borrar las particularidades de sus autores.
Por el contrario, deseamos que el lector pueda descubrir cómo los cuatro testimonios contribuyen a una contemplación más completa de la vida del Salvador.
V. LOS EVANGELIOS Y LAS ANTIGUAS TRADICIONES CRISTIANAS
Hay otro aspecto particularmente interesante de la obra de Tissot.
Aunque su narración se fundamenta en los cuatro Evangelios Canónicos, el pintor incorporó ocasionalmente escenas procedentes de antiguas tradiciones cristianas conservadas en escritos extracanónicos.
Entre ellas encontramos acontecimientos relacionados con la infancia de la Santísima Virgen María, la elección de San José y determinados episodios de la vida de la Sagrada Familia.
Muchas de estas representaciones alcanzaron gran difusión en el arte cristiano, aun cuando sus detalles narrativos no se encuentran en los Evangelios.
Un ejemplo significativo es el llamado Protoevangelio de Santiago, escrito Cristiano del siglo II que recoge diversas tradiciones y relatos acerca de la infancia de María y del nacimiento de Jesús.
Este texto no pertenece a la Sagrada Escritura y no posee autoridad canónica.
Sin embargo, algunos de sus relatos influyeron profundamente en la iconografía, la piedad y determinadas tradiciones festivas de la Iglesia.
Conviene establecer aquí una distinción fundamental.
La Sagrada Escritura, la Tradición Apostólica y los relatos extracanónicos no poseen la misma autoridad.
Los escritos apócrifos pueden conservar tradiciones antiguas, pero también contienen elaboraciones legendarias y desarrollos literarios posteriores. Por ello, no corresponde considerar todos sus detalles como testimonios históricos ni como expresiones seguras de la Tradición Apostólica.
En nuestra serie, cuando una escena requiera acudir a estas fuentes, lo indicaremos expresamente.
Identificaremos el documento, su antigüedad aproximada y su relación con la iconografía Cristiana, distinguiendo siempre el testimonio de los Evangelios de los relatos posteriores.
De este modo, el lector podrá comprender también de dónde proceden muchas imágenes religiosas tradicionales que no encuentran una correspondencia directa en los textos Canónicos.
VI. ¿POR QUÉ HEMOS ELEGIDO A JAMES TISSOT?
La elección de Tissot como inspiración de EL EVANGELIO ILUSTRADO responde a varias razones.
En primer lugar, por la extraordinaria amplitud de su obra.
Pocos artistas han desarrollado un ciclo tan extenso y ordenado de la vida de Nuestro Señor.
En segundo lugar, por su preocupación por los ambientes históricos y geográficos.
Aunque sus reconstrucciones deban examinarse críticamente, permiten contemplar los relatos Evangélicos dentro de escenarios concretos, lejos de las convenciones habituales de buena parte de la pintura religiosa occidental.
En tercer lugar, por su capacidad narrativa.
Tissot no se limita a representar los grandes acontecimientos. Muchas veces se detiene en los pequeños gestos:
Una mirada, una conversación, una multitud que escucha, un Discípulo que duda, un enfermo que se aproxima al Maestro.
Sus composiciones invitan a contemplar la humanidad de los personajes y la realidad cotidiana en la que se desarrolló la vida terrena del Verbo Encarnado.
Finalmente, y sobre todo, porque su obra responde a la misma intención que inspira nuestra serie:
Recorrer ordenadamente la vida de Jesucristo mediante una narración visual continua, fundada en los cuatro Evangelios.
No pretendemos realizar una reproducción mecánica de sus centenares de composiciones.
Nos proponemos seguir su itinerario general, estudiar sus imágenes y aprovechar su extraordinaria contribución artística, conservando la libertad necesaria para organizar nuestro propio recorrido.
Detalle de la Ascensión del Señor. 1896.
VII. NACE «EL EVANGELIO ILUSTRADO»
A partir de esta presentación comenzaremos una serie de publicaciones dedicadas a contemplar, paso a paso, la vida de Nuestro Señor Jesucristo.
Nuestro propósito será recorrer los acontecimientos Evangélicos desde sus comienzos hasta la Ascensión del Señor, siguiendo una secuencia narrativa armonizada.
Para ello utilizaremos como texto Bíblico de referencia la traducción castellana de la Sagrada Escritura realizada por Monseñor Juan Straubinger, cuya riqueza exegética y abundantes notas constituyen una valiosa ayuda para el estudio y la meditación.
Cada entrega presentará un acontecimiento de la vida de Cristo, acompañado por una imagen de referencia vinculada a la obra de Tissot.
El texto Evangélico ocupará el lugar central.
A continuación, procuraremos explicar la composición artística, las circunstancias del episodio, los aportes particulares de los Evangelistas y las enseñanzas espirituales que de él se desprenden.
Cuando corresponda, incorporaremos también testimonios patrísticos, tradiciones antiguas y fuentes extracanónicas, siempre claramente identificadas.
No buscamos realizar únicamente una historia del arte religioso.
Tampoco pretendemos sustituir la lectura personal de la Sagrada Escritura.
Deseamos que la imagen conduzca al texto, que el texto ilumine la imagen y que ambos ayuden a una contemplación más profunda de los Misterios de Nuestro Señor.
VIII. UNA INVITACIÓN A CAMINAR CON CRISTO
La vida de Jesús no es simplemente una sucesión de acontecimientos pertenecientes al pasado.
Es la historia de la Encarnación del Hijo de Dios, que entró verdaderamente en el tiempo y en la historia de los hombres para realizar nuestra Redención.
Cada episodio del Evangelio manifiesta algo de su Persona, de su Doctrina y de su Obra Salvadora.
Contemplar su vida significa acercarnos al Misterio de Aquel que, siendo Verdadero Dios, quiso hacerse Verdadero Hombre.
Por eso, nuestro recorrido no comenzará directamente con los grandes milagros ni con la predicación pública.
Volveremos al principio.
Nos encontraremos con el anciano Zacarías, sacerdote del Templo de Jerusalén, y escucharemos el anuncio del nacimiento de Juan Bautista.
Desde allí avanzaremos hacia Nazaret, Belén y los años de la vida oculta; acompañaremos al Señor por los caminos de Galilea y Judea; escucharemos sus enseñanzas, contemplaremos sus milagros y llegaremos finalmente a Jerusalén, al Calvario y al sepulcro vacío.
Será un camino largo, desarrollado semana tras semana.
Pero precisamente por eso podremos detenernos en escenas que muchas veces pasan inadvertidas en una lectura apresurada de los Evangelios.
Que esta serie nos ayude a conocer mejor a Nuestro Señor, a meditar sus palabras y a contemplar con mayor amor los misterios de su Santísima Vida.
«Estas cosas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre». San Juan 20,31.
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EL EVANGELIO ILUSTRADO
Una sola Vida, cuatro testimonios.
Próxima entrega: Zacarías e Isabel.
El comienzo de la historia Evangélica.
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FUENTES Y REFERENCIAS
- Brooklyn Museum, Nueva York: colección The Life of Our Lord Jesus Christ, de James J. Tissot.
- Brooklyn Museum: James Tissot: The Life of Christ, materiales históricos y educativos de la colección.
- James J. Tissot: La Vie de Notre-Seigneur Jésus-Christ, edición ilustrada histórica.
- Sagrada Biblia, traducción y notas de Mons. Juan Straubinger.
- Protoevangelio de Santiago, fuente extracanónica antigua, para futuras referencias a las tradiciones de la infancia.
Nota iconográfica:
Las imágenes originales de James Tissot utilizadas en esta serie serán identificadas con su título y colección de procedencia.
Las recreaciones artísticas propias se señalarán expresamente como inspiradas en su obra.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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