MEDITACIONES DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA TODOS LOS DOMINGOS DEL AÑO.


MEDITACIONES DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE PARA CADA DOMINGO DEL AÑO.

DOMINGO 1° DE NOVIEMBRE DE 2026. 
FIESTA DE TODOS LOS SANTOS.

PUNTO I.

La Felicidad de los Santos es cosa tan excelente y tan por encima de los pensamientos de los hombres, que San Pablo, cuando habla de ella, dice que ni ojo vio, ni oído oyó, ni pudo concebir jamás el corazón del hombre lo que Dios tiene preparado para los que le aman. 
Es, dice, la Sabiduría oculta de Dios, la que preparó para nuestra Gloria antes de los siglos.
Esta Eterna Sabiduría, en efecto, llena en sí misma de Gloria y de Majestad, y que constituye la Gloria y la Felicidad de los Santos, permanece oculta para
nosotros en esta vida y sólo la conocemos por la Fe. 
Sólo en el Cielo veremos a Dios sin velo y al descubierto. 
Sabemos, dice San Juan, que cuando aparezca Jesús, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal como es

¡Qué ventura para los Santos ser semejantes a Dios, por la participación de su Naturaleza y de sus Divinas perfecciones! 
Allí está verdaderamente Dios en
los Santos, por cierta Sagrada Comunicación de cuanto en Él hay de Excelso; y los Santos están en Dios, porque su ser está totalmente penetrado de Dios, de modo que no pueden pensar sino en Él, ni amar más que a Él.
Venerad, pues, en este día a los Santos, pero que sea en Dios, ya que en Él los encontráis a todos. 
Admirad cuán grande es la dicha que gozan en el Cielo, y cuán deslumbrante la Gloria que reciben. 
Pedidles que os obtengan de Dios la Gracia de participar de Ella después de vuestra muerte.

PUNTO II.

Por mucha esperanza que tengáis de participar de la Gloria de los Santos, no producirá ningún efecto si no trabajáis por llegar a ser Santos vosotros mismos, con los medios que ellos emplearon para serlo. 
San Pablo dice que sostuvieron duros combates en los diferentes tipos de aflicciones que soportaron; sirvieron de espectáculo al mundo, dice, por los oprobios y malos tratos; se vieron despojados, con alegría, de todos sus bienes, sabiendo que poseían otras riquezas mucho más excelentes, que nunca perecen. 
En otra parte dice que sufrieron burlas, azotes, cadenas y prisiones; unos fueron lapidados, otros aserrados, otros murieron a filo de espada; otros anduvieron errantes, vestidos con pieles de ovejas y con pieles de cabras, viéndose abandonados, afligidos y perseguidos; otros, en fin, de quienes el mundo no era digno, pasaron la vida errantes por desiertos y montañas, refugiándose en los antros y en las cavernas de la tierra.
Ninguno de estos Santos, atormentados de diversos modos, quiso redimir su vida presente, con el fin de encontrar otra mejor en la resurrección.

Hasta aquí es el mismo San Pablo quien describe, con expresiones admirables, los diferentes medios de que se valieron los Santos para conseguir la Gloria que poseen. 
Y añade San Pablo: 
Puesto que estamos abrumados con tan inmensa multitud de Testigos que nos rodean, desprendámonos de cuanto nos entorpece, y de cuanto impide que nos elevemos hacia el Cielo. 
Corramos con paciencia en esta senda que se nos propone , la única con que llegaremos a la Felicidad de los Santos; pues, añade el mismo Apóstol, sólo los padecimientos producen el peso Eterno de la Gloria que nos está destinada en la otra Vida.
Suspirad, pues, cada día, por los padecimientos, como hicieron muchos Santos, con el deseo y la esperanza de ser revestidos un día, con ellos, de la inmortalidad en el Cielo.

PUNTO III.

Lo que alentó a los Santos a sufrir tanto en esta vida, para luego disfrutar de la Eternidad Bienaventurada, es el ejemplo del Salvador. 
Estaban persuadidos, como dice San Pablo, que debían llevar siempre en sus cuerpos la mortificación de Jesucristo, para que la vida de Jesús se manifestase también en su cuerpo mortal; sabiendo que quien resucitó a Jesús, también resucitará con Él a sus elegidos y los presentará a todos ante Él.
Es más, fundados en esta confianza, añade San Pablo, preferían ser separados de sus cuerpos para disfrutar de la Presencia del Señor.

Por eso toda su ambición consistía en ser agradables a Él, persuadidos de que así como aquellos que Dios ha predestinado deben ser en esta vida conformes a la imagen de su Hijo, y tomarlo como modelo de su conducta, así también deben comparecer todos ante el tribunal de Jesucristo, para que cada uno reciba lo que merece por las buenas o malas acciones que haya realizado mientras estuvo revestido con su cuerpo por ello los Santos, mientras moraban en sus cuerpos como en una tienda, suspiraban bajo su pesantez, pues anhelaban que lo material que había en ellos fuese absorbido por la vida.
Tomad, pues, a Jesucristo como vuestro modelo, y suspirad, como hicieron los Santos, por la Felicidad de que al presente gozan; considerando, dice San Pablo, no las cosas visibles, sino las invisibles; porque las cosas visibles son temporales, mientras que las invisibles son eternas.

ORACIÓN:

Oh Dios!, Refugio y For­taleza nuestra, oye las piadosas plegarias de tu Iglesia, Tú, el Autor mismo de toda Piedad, y haz que con­sigamos eficazmente lo que con fe pedimos. 
Por Nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo que es Dios y vive y reina contigo en la Unidad del Espiritu Santo Por los siglos de los siglos. Amen.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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