CATENA AUREA. III DIA DE LA INFRAOCTAVA DE TODOS LOS SANTOS.
CATENA AUREA:
III DIA DE LA INFRAOCTAVA DE LA FIESTA DE TODOS LOS SANTOS.
"Por la Fe conquistaron reinos, ejercitaron la justicia, obtuvieron el efecto de las promesas".
(Hebreos 11, 33).
EPISTOLA:
"En aquellos días, He aquí que yo Juan vi a otro Angel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Angeles a quienes se había encomendado causar daño a la tierra y al mar: «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios.» Y oí el número de los marcados con el sello: 144.000 sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel. De la tribu de Judá 12.000 sellados; de la tribu de Rubén 12.000; de la tribu de Gad 12.000; de la tribu de Aser 12.000; de la tribu de Neftalí 12.000; de la tribu de Manasés 12.000; de la tribu de Simeón 12.000; de la tribu de Leví 12.000; de la tribu de Isacar 12.000; de la tribu de Zabulón 12.000; de la tribu de José 12.000; de la tribu de Benjamín 12.000 sellados. Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con fuerte voz: «La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.» Y todos los Angeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios diciendo: «Amén. Alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén». Apocalipsis VII, 2-12.
EVANGELIO:
"En aquel tiempo:
Viendo Jesús a la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos , porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros". Mateo V, 1-12.
CATENA AUREA:
EXPLICACIÓN DE LOS SANTOS PADRES:
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 9.
Todo artífice según su profesión, se alegra viendo las oportunidades para obrar: un carpintero, cuando ve un árbol bueno, desea cortarlo para emplearlo en obras de su oficio; y el sacerdote, cuando ve una iglesia llena, se alegra en su interior y se siente movido a enseñar. Así el Señor, viendo la muchedumbre se sintió movido a predicar. Por ello dice: "Viendo Jesús las turbas subió a un monte".
San Agustín, de sermone Domini, 1,1.
O subió al monte para significar que eran menores los preceptos divinos que fueron dados por Dios por medio de sus profetas al pueblo de los judíos, a quien convenía advertir por medio del temor, y que se dispensaron mayores gracias por medio del Hijo de Dios, cuyo pueblo era conveniente librar por medio de la caridad.
Prosigue:
"Y después de haberse sentado se llegaron a El sus Discípulos".
San Ambrosio, in Lucam, 5,54.
Cuando me contentase con la simplicidad y me alejase del mal, me quedara aún el moderar mis costumbres. ¿De qué me aprovecharía carecer de los bienes de la tierra si no fuese manso? Con todo acierto continúa:
"Bienaventurados los mansos".
San Jerónimo.
No nos es suficiente el querer la justicia si no tenemos hambre de justicia. De modo que nunca nos consideremos bastante justificados con este ejemplo, sino que entendamos que siempre debemos tener hambre de las obras de justicia.
San Hilario, in Matthaeum, 4.
Tanto se complace Dios en nuestra bondad para con todos, que ofrece su misericordia sólo a los que son misericordiosos.
San Agustin, de Genesi ad litteram, 12, 25.
Ninguno que vea a Dios vive en esta vida, en la cual se vive de una manera mortal y en estos sentidos corporales. Por lo que si alguno no ha salido de esta vida por medio de la muerte, o si no está totalmente separado del cuerpo, o si no vive enajenado de los sentidos corporales, no conocerá el premio, como dice el Apóstol,
(2Cor 12,2) si se encuentra en el cuerpo o fuera del cuerpo, no puede ser conducido a aquella visión de Dios.
San Hilario, in Matthaeum, 4.
La Bienaventuranza de los pacíficos es el premio de su adopción. Y por ello se dice: "Porque serán llamados hijos de Dios". El padre de todos es solamente Dios, y no se puede entrar a formar parte de su familia si no vivimos en paz mutuamente por medio de la caridad fraterna.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 15,5.
No te admires, pues, si en cada una de estas bienaventuranzas no oyes la palabra reino, porque cuando dice "serán consolados", "alcanzarán misericordia" y otras cosas por el estilo, está insinuando de una manera oculta, el Reino de los Cielos. Esto es para que ya no esperes cosa alguna sensible, ni tampoco se considere como bienaventurado aquel que es coronado con las cosas que proceden de esta vida.
Rábano.
Dirigía Jesús principalmente las anteriores sentencias. Empieza a hablar impulsando a los presentes, prediciéndoles las persecuciones que habían de sufrir por su nombre y diciendo: "Bienaventurados sois cuando os maldijeren los hombres y os persiguieren y dijeren todo mal contra vosotros".
ORACION:
Dios Omnipotente y Eterno, que nos concediste honrar los méritos de todos tus Santos en una sola Fiesta solemne, concédenos, te suplicamos, por su múltiple intercesión, esa abundancia de Tu misericordia que anhelamos.
Por Jesucristo tu Hijo y Nuestro Señor que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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