VIDA DE LOS SANTOS: Santa Catalina de Alejandría, Virgen y Martir.
SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA, VIRGEN Y MÁRTIR.
“En Alejandría, Santa Catalina, Virgen y Martir, de admirable sabiduría y fortaleza, que después de confundir a los sabios paganos con la Doctrina de Cristo, padeció Glorioso Martirio.”
Martirologio Romano.
Santa Catalina de Alejandría es una de las Mártires más veneradas de los primeros siglos del Cristianismo. Joven de linaje noble, instruida en todas las ciencias humanas, fue tocada por la Gracia de Cristo hasta entregar su vida por Él con heroica fortaleza.
Su historia, envuelta en resplandor sobrenatural, ha sido custodiada por la Tradición de la Iglesia durante siglos.
Infancia y noble origen.
Catalina nace en una familia noble de Alejandría.
Desde niña recibe una educación excepcional: filosofía, retórica, ciencias y letras.
Su inteligencia precoz y su espíritu reflexivo la distinguen entre todos.
Sin embargo, su corazón aún busca una Verdad más alta que la sabiduría humana no logra colmar.
Conversión al Cristianismo.
Iluminada por la Gracia, Catalina tiene una profunda experiencia espiritual: ante la Virgen Santísima con el Niño Jesús, consagra su vida a Cristo.
A partir de ese momento, reconoce al Señor como su único Esposo y Rey. Desde entonces, su saber estará totalmente al servicio del Evangelio.
Catalina ante el Emperador Majencio.
Durante una gran fiesta pagana, el Emperador Majencio preside sacrificios a los ídolos.
Catalina se presenta valientemente ante él y proclama públicamente su Fe en Jesucristo, acusando la falsedad de los dioses del imperio.
Su audacia causa asombro y furor en la corte.
Discusión con los filósofos.
Majencio convoca a los más sabios filósofos y doctores paganos para refutar a la joven Cristiana.
Catalina, fortalecida por el Espíritu Santo, responde con claridad y profundidad, desbaratando uno a uno todos los argumentos de los sabios.
Conversión de los filósofos.
Ante la evidencia de la verdad Cristiana, los filósofos quedan profundamente conmovidos.
Muchos de ellos confiesan públicamente a Cristo y reciben el Bautismo.
Por orden del Emperador, son condenados a muerte y alcanzan la Corona del Martirio.
Prisión de Santa Catalina.
Catalina es encarcelada.
En secreto, la Emperatriz y el General Porfirio la visitan en la prisión.
Ambos quedan tocados por su testimonio y se convierten al Cristianismo.
Más tarde, también ellos sellarán su Fe con el Martirio.
El suplicio de la rueda.
Majencio ordena un nuevo tormento:
Una rueda erizada de cuchillas destinada a despedazar su cuerpo. Pero, al tocar Catalina el instrumento, la rueda se rompe milagrosamente, causando temor entre los verdugos y el pueblo.
La Fe de muchos se fortalece aún más.
Martirio por decapitación.
Finalmente, al no lograr doblegarla, el Emperador decreta su ejecución por decapitación.
Catalina se arrodilla serenamente, elevando su alma a Dios.
En el momento del golpe, los Ángeles reciben su espíritu Glorioso.
Traslado del cuerpo al Monte Sinaí
Según la antigua Tradición, los Ángeles transportan el cuerpo de la Santa hasta el Monte Sinaí.
Allí será venerado por siglos, dando origen al célebre Monasterio de Santa Catalina, uno de los más antiguos del mundo Cristiano.
CONCLUSIÓN:
Santa Catalina de Alejandría permanece como un modelo luminoso de sabiduría unida a la Fe, de pureza sostenida por la Gracia y de valentía ante la persecución.
Su vida nos recuerda que ninguna inteligencia humana es verdadera si no se postra ante Cristo.
SANTA CATALINA.
RUEGA POR NOSOTROS.
LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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