LA SANTA MISA DIARIA.
2 DE FEBRERO 2026.
FIESTA DE LA PRESENTACION DEL SEÑOR EN EL TEMPLO Y LA PURIFICACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARIA.
CONSIDERACIONES LITURGICAS Y SANTORAL.
Esta fiesta, con la cual se termina el tiempo de Epifanía, se nos presenta como el puente entre el misterio de Navidad y el de Pascua: María tiene todavía al Niño en sus brazos, pero lo lleva al templo para ofrecerlo. A los cuarenta días del Nacimiento de Jesús, María se dirigió a Jerusalén para ofrecer el sacrificio prescrito por la ley mosaica. Es una fiesta del Señor y, a la vez, una fiesta de María, la fiesta mariana más antigua de toda la liturgia, y la que completa el contenido simbólico de este tiempo de Navidad. Con alegrías de Nochebuena, “la luz brilló en la tinieblas”; con el esplendor de Epifanía, “la luz envolvió a Jerusalén”, es decir, a la Iglesia; con la liturgia de hoy, en esa procesión, que recuerda el viaje de María a Jerusalén, la luz arde ya en nuestras manos y, como cantamos en el Introito, “hemos tomado en nuestras brazos la misericordia de Dios” –hecha carne-, pues el cirio que recibimos de la manos del sacerdote es un símbolo de Cristo, “luz para iluminar a las gentes”, como decimos en la liturgia de este día recogiendo las palabras del viejo Simeón. “La cera –enseña San Anselmo-, significa la carne virginal del divino Infante; el pabilo, su alma; la llama, su divinidad.” Por eso los orientales llaman a esta fiesta el Encuentro (Hypapante). Es el encuentro de la Iglesia, de cada una de nuestras almas, con Cristo, el Esposo, que ha bajado a nuestra tierra para buscarnos. Escuchemos, pues, ansiosos la voz de la liturgia, que nos dice: “He aquí que viene a su santo templo el Dominador y el Señor; Sión, sal al encuentro de tu Dios, llena de alegría y de amor.” Vayamos a recibir la candela simbólica y guardémosla devotamente en nuestras casas, para que sea nuestra defensa en las tentaciones y en las tormentas interiores y exteriores, y, como hacían nuestros antiguos, tomémosla en nuestras manos como una confesión de la Divinidad de Cristo y de nuestro amor hacia Él, cuando llegue la hora de nuestro encuentro definitivo.
ORDENAMIENTO LITURGICO DE LA FIESTA:
* Categoría Liturgica: "Dúplex" de Segunda Clase.
* Color: Morado / Blanco.
* Flores: Sí, excepto durante la bendición y procesión de candelas.
* Órgano: Sí, excepto durante la bendición y procesión de las Candelas.
SOBRE LA SANTA MISA:
* Después de Tercia: Con Ornamentos Morados, bendición y procesión de candelas (Flectamus genua debido a la Septuagésima).
Luego para la Misa Ornamentos blancos, sin Conmemoraciones.
* Tracto.
* Se reza el Gloria.
* Se reza el Credo.
* Prefacio: De la Natividad.
SOBRE EL BREVIARIO:
* Doxología: Encarnación.
* Tono del himno: Bienaventurada Virgen María.
* Prima: Verso = "Qui natus es".
* Vísperas: Segundas Vísperas de la Fiesta, sin Conmemoraciones.
* Completas: Desde esta noche hasta el Miércoles Santo, Completas, la antífona Mariana final = "Ave Regina Coelorum" al final de cada Hora.
**CON LA MISA CONCLUYE FORMALMENTE EL TIEMPO DE NAVIDAD**
ORDEN DE LA LITURGIA DE ESTE DIA:
1. BENDICIÓN DE LAS CANDELAS
El Sacerdote, revestido de alba, estola y capa de color blanco, sube al Altar y comienza la bendición de las candelas que están en el lado de la epístola, dice en tono ferial con las manos juntas:
V/. El Señor sea con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
Primera oración
OREMOS:
Señor Santo, Padre Todopoderoso, Dios Eterno, que de la nada creaste todas las cosas y ordenaste que la cera elaborada por las abejas sirviese para formar estos cirios; y en el presente día cumpliste los deseos del justo Simeón, te pedimos humildemente, por la invocación de tu nombre y por la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María, cuya Fiesta hoy devotamente celebramos y también por las preces de todos los Santos, te dignes ben+decir y santi+ficar estas candelas; para uso de los hombres, para salud de los cuerpos y de las almas, por mar y tierra: escucha desde el santuario del cielo y desde el trono de tu majestad la voz de este pueblo, que desea llevarlas reverentemente en sus manos y con sus cánticos alabarte; muéstrate propicio a cuantos a ti claman, puesto que con la sangre preciosa de tu Hijo Unigénito los redimiste, El que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Segunda oración
OREMOS:
Omnipotente y Sempiterno Dios, que en el día de hoy presentaste a tu Hijo unigénito en el Templo para que fuese recibido en los brazos de Simeón: imploramos humildemente tu clemencia para que te dignes ben+decir y santi+ficar y encender con la luz celeste de tu bendición estas candelas, que nosotros, tus siervos, intentamos recibir y llevar encendidas a gloria de tu nombre; para que siendo dignos de ofrecértelas, Señor Dios nuestro, e inflamados de tu dulcísima caridad, merezcamos ser presentados en el Santo templo de tu Gloria.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Tercera oración
OREMOS:
Señor Jesucristo, Luz Verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo:
Derrama tu ben+dición sobre estos cirios, y santi+fícalos con la luz de tu Gracia; y así como estas antorchas encendidas con fuego visible ahuyentan las tinieblas de la noche, así nuestros corazones alumbrados con luz invisible, esto es, con la claridad del Espíritu Santo, se libren de la ceguedad de todos los vicios, para que, purificada la vista del alma, podamos ver lo que te es grato y útil a nuestra Salvacion, y así merezcamos llegar, después de las peligrosas tinieblas de este mundo, a la Luz indeficiente.
Por ti, Jesucristo, Salvador del mundo, que en Trinidad perfecta vives y reinas y eres Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Cuarta oración
OREMOS:
Dios Todopoderoso y Eterno, que has ordenado por medio de Moisés, tu siervo, preparar aceite purísimo para mantener encendidas continuamente las lámparas en tu pyresencia; derrama propicio la gracia de tu bendi+ción sobre estas velas, para que alumbrándonos en el exterior, por tu Gracia no falte a nuestras almas la luz interior de tu Espíritu.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la Unidad del mismo Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Quinta oración
OREMOS:
Señor Jesucristo, que apareciste entre los hombres en la sustancia de nuestra carne, y quisiste ser presentado por tus padres en el Templo y a quien el anciano Simeón, iluminado por la luz de tu Espíritu, conoció, recibió y bendijo: dígnate en tu Misericordia, que iluminados y adoctrinados por la Gracia del mismo Espíritu Santo, te conozcamos verdaderamente y te amemos fielmente.
Que vives y reinas con Dios Padre en la Unidad del mismo Espíritu Santo y eres Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
*Al llegar aquí, el sacerdote pone incienso en el incensario, asperga después las candelas con agua bendita, diciendo la Antífona Asperges me sin salmo y luego las inciensa con tres golpes de incensario. Mientras tanto, los fieles se acercan al altar para recibir de rodillas la candela de manos del sacerdote. Al recibir la candela, se besa primero ésta y después la mano del sacerdote. Mientras se distribuyen las candelas, se canta:
CÁNTICO:
Lucas 2, 29-31.
V/. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
R/. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
V/. Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, según tu promesa.
R/. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
V/. Porque mi ojos han visto a tu salvación.
R/. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
V/. A quien has presentado ante todos los pueblos.
R/. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
V/. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
R/. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
*Terminada la distribución de las candelas, el celebrante en al Altar añade.
V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
OREMOS:
Escucha, Señor, a tu pueblo y concédenos que los misterios que cada año nos permites celebrar exteriormente, los interioricemos con la luz de tu gracia. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
2. PROCESIÓN
* Terminado el canto de la oración anterior, el Sacerdote pone incienso en el incensario y el mismo o el Diácono de cara al pueblo dice o canta:
V/. Salgamos en paz.
R/. En nombre de Cristo. Amén.
* La procesión se pone en marcha: primero el Turiferario, el Subdiácono revestido con la cruz en medio de dos Acólitos con candelabros, el resto del Clero asistente, el Celebrante con el Diácono a su izquierda, y detrás de él, los Fieles llevando las candelas encendidas.
Durante la procesión se cantan las siguientes antífonas
Antifona 1:
Oh Sion, adorna tu lecho nupcial, y recibe a Cristo, tu Rey: sal al encuentro de María, porque ella, que es la puerta del cielo, trae a ti al glorioso Rey de la nueva luz; se detiene la Virgen llevando en sus manos al Hijo engendrado antes que la aurora; le recibe Simeón en sus manos, y predica a los pueblos que Él es el Señor de la vida y de la muerte y el Salvador del mundo.
Antifona 2.
Simeón recibió una respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor, y cuando llevaron al Niño al templo, él lo tomó en brazos y bendijo a Dios, y dijo: "Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz. V/. Cuando sus padres introdujeron al niño Jesús, para hacer por él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos.
Antifona 3.
V/. Ofrecieron por él al Señor un par de tórtolas o dos pichones,
R/.Como está escrito en la ley del Señor.
V/. Después de los días de la purificación de María, de acuerdo a la ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor. R/.Como está escrito en la ley del Señor.
V/. Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/.Como está escrito en la ley del Señor.
3. LA SANTA MISA:
*Terminada la procesión, los Ministros toman los Ornamentos para la Santa Misa.
En la Misa que sigue a la bendición se omite el Salmo "Iudica me", así como la Confesión y las oraciones "Aufer a nobis y Oramus te".
*El Sacerdote sube al Altar, lo besa.
En la Misa cantada sigue con la incensación, en la Misa rezada recita el Introito.
Los Fieles deben tener encendidas las velas durante el Evangelio y el Canon.
INTROITO:
Sal 47, 10-11. 2.
V/. Hemos recibido tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo; como tu Nombre, oh Dios, así ha llegado tu alabanza hasta los confines de la tierra: tu Diestra está llena de Justicia.
R/. Grande es el Señor, y muy de ser alabado en la ciudad de Dios, en su Monte Santo.
V/. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
V/. Hemos recibido tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo; como tu Nombre, oh Dios, así ha llegado tu alabanza hasta los confines de la tierra: tu Diestra está llena de Justicia.
R/. Grande es el Señor, y muy de ser alabado en la ciudad de Dios, en su Monte Santo.
GLORIA:
* a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.
Te alabamos.
Te bendecimos.
Te adoramos.
Te glorificamos.
Te damos gracias por tu Inmensa Gloria.
Señor Dios, Rey Celestial, Dios Padre Todopoderoso.
Señor Jesucristo, Hijo Unigenito.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre.
Tu que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Tu que quitas el pecado del mundo, recibe nuestras suplicas.
Tu que estás sentado a la Diestra del Padre, ten piedad de nosotros.
Porque solo Tú eres Santo.
Solo Tú eres Señor.
Solo Altísimo, Jesucristo.
Con el Espíritu Santo ✠ en la Gloria de Dios Padre.
Amén.
COLECTA:
Oremos.
Dios Omnipotente y Eterno, humildemente pedimos a tu Majestad, para que hagas que así como tu Hijo Unigénito fue presentado este día en el Templo revestido con la sustancia de nuestra carne, así también nosotros nos presentemos a Ti con el alma purificada.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
EPÍSTOLA:
Malaquías 3, 1-4.
LECTURA DEL PROFETA MALAQUÍAS.
"Esto dice el Señor Dios:
«He aquí, que yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí. Y entonces vendrá el Dominador a su templo, a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis. He aquí que viene –dice el Señor de los ejércitos-. Y, ¿quién será capaz de pensar en el día de su venida?, y ¿quién podrá estar para verlo? Porque él será como un fuego purificador, y como la hierba de batanero; se sentará para refinar y purificar la plata, y él purificará a los hijos de Leví, y los refinará como el oro y la plata; ofrecerán sacrificios al Señor con justicia. Y el sacrificio de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los días de antaño y como en los años antiguos –lo dice el Señor Todopoderoso".
* Deo Gratias.
GRADUAL:
Salmo 47, 10-11.9.
V/. Hemos recibido tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo; como tu nombre, oh Dios, así ha llegado tu alabanza hasta los confines de la tierra.
R/. Como escuchamos así lo hemos visto en la ciudad de nuestro Dios, en su Monte Santo.
ALELUYA:
Aleluya. Aleluya.
V/. El anciano llevaba al Niño, pero el Niño guiaba al anciano.
Aleluya.
EVANGELIO:
Lucas 2, 22-32.
LECTURA DEL SANTO + EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS.
* Gloria Tibi Domine.
"En aquel tiempo, cuando se cumplieron los días de la purificación de María de acuerdo a la ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor:
«Todo varón primogénito será Consagrado al Señor».
Y para ofrecer la ofrenda conforme a lo que se dice en la Ley del Señor,
“un par de tórtolas o dos pichones:”
Y he aquí, que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba en él.
Y le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Cristo del Señor.
Y vino por inspiración del Espíritu al Templo.
Y cuando sus padres introdujeron al Niño Jesús, para hacer por él conforme al Rito de la Ley, lo recibió en sus brazos y bendijo a Dios diciendo:
“Ahora, Señor, según tu Palabra puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto tu Salvación.
Al que has puesto delante de todos los Pueblos:
Luz para alumbrar a las naciones y Gloria de tu pueblo Israel".
* Laus Tibi Christe.
CREDO:
* En un Solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, y de todo lo visible y lo invisible.
Y en un Solo Señor Jesucristo, Hijo Unigenito de Dios, nacido del Padre, antes de todos los siglos.
Dios de Dios:
Luz de Luz:
Dios Verdadero de Dios verdadero. Engendrado, no creado, consustancial con el Padre, por quien todas las cosas fueron hechas.
Quien, por nosotros los hombres, y por Nuestra Salvación, descendió del Cielo.
Y se encarnó por obra del Espíritu Santo de Santa María la Virgen:
Y se hizo hombre. (Genuflexión).
Fue crucificado también por nosotros, bajo de Poncio Pilato padeció y fue sepultado.
Y que resucitó al tercer día según las Escrituras.
Y subió al cielo y está sentado a la Diestra del Padre.
Y de nuevo vendrá con Gloria a juzgar a los vivos y a los muertos, y su Reino no tendrá fin.
Y en el Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, que procede del Padre y del Hijo.
Quien, junto con el Padre y el Hijo, recibe una misma adoración y Gloria: Quien habló por los Profetas.
Y en la Iglesia, una, Santa, Católica y Apostólica.
Confieso un solo Bautismo para la remisión de los pecados.
Y espero la resurrección de los muertos.
Y la vida + en el mundo venidero.
Amén.
OFERTORIO:
Salmo 44, 3.
La Gracia se derrama en tus labios: por eso Dios te ha bendecido para siempre, y por los siglos de los siglos.
SECRETA:
Oremos.
Escucha, Señor, nuestras oraciones, y para que los Dones que ofrecemos ante tu Majestad sean dignos, danos el auxilio de tu Piedad.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
PREFACIO DE NAVIDAD:
V/. El Señor sea con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacía el Señor.
V/. Demos gracias al Señor Nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.
En Verdad es digno y justo, equitativo y saludable darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, Padre Santo, Dios Omnipotente y Eterno, pues por el Misterio del Verbo ha brillado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu Gloria, para que, conociendo a Dios bajo una forma visible, seamos atraídos por El al amor de las cosas invisibles.
Y por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la Milicia del Ejército Celestial cantamos el himno de tu Gloria, diciendo sin cesar:
SANTO:
Santo, Santo, Santo.
Es el Señor Dios de los Ejércitos! ¡Llenos están los cielos y la tierra de Tu Gloria!
¡Hosanna en las alturas! ¡Bendito el que viene en el Nombre del Señor! ¡Hosanna en las Alturas!
COMUNIÓN:
Lucas 2, 26.
Recibió una respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor.
POSCOMUNIÓN:
Oremos.
Te pedimos, Señor Dios nuestro, que por la intercesión de la Bienaventurada Siempre Virgen María, hagas que los Misterios sagrados que nos has dado para la preservación de nuestra vida espiritual, nos sirvan de remedio presente y futuro.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
ÚLTIMO EVANGELIO:
Juan 1, 1-14.
COMIENZO + DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN.
Gloria Tibi Domine.
"En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.
Este mismo estaba en el principio con Dios.
Todas las cosas fueron hechas por Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho:
en Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres; y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.
Hubo un hombre enviado por Dios, cuyo nombre era Juan.
Este hombre vino como testigo, para dar testimonio de la Luz, para que todos creyeran por medio de Él.
Él no era la Luz, sino que vino para dar testimonio de la Luz.
Esa era la Luz Verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
Él estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por Él, y el mundo no lo conoció.
Vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron.
Pero a todos los que lo recibieron, les dio poder de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su Nombre, quienes no nacieron de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Voluntad Dios.
(Aquí todos se arrodillan).
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros; y nosotros vimos su Gloria, la Gloria del Unigénito del Padre, lleno de Gracia y de Verdad.
* Deo Gratias.
...........................+.....................
PRECES LEONINAS DESPUES DE LA SANTA MISA.
V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
V/. Dios te Salve, María, llena eres de Gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
V/. Dios te Salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra.
Dios te Salve, a Ti clamamos, los desterrados hijos de Eva.
A Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, Abogada nuestra,Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos.
Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto Bendito de tu vientre.
Oh Clementisima, oh Piadosa, oh Dulce Virgen María.
V/. Ruega por nosotros,Santa Madre de Dios.
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
V/. Oremos:
Oh Dios, nuestro refugio y fortaleza, mira propicio al Pueblo que a Ti clama y por la intercesión de la Inmaculada y Siempre Virgen María, Madre de Dios, de San José, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y de todos los Santos, escucha Clemente y Misericordioso las súplicas que te dirigimos pidiéndote por la conversión de los pecadores y la libertad y exaltación de la Santa Madre la Iglesia.
Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
R/. Amén.
V/. San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; Sé nuestro Amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprimale Dios, pedimos suplicantes; y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno, con el Divino Poder, a Satanás y a todos los espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. R/. Amén.
V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.
V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.
V/. Corazón Sacratísimo de Jesús,
R/. Ten Misericordia de nosotros.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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