MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO DE CUARESMA.
MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO DE CUARESMA.
MIERCOLES I DE CUARESMA.
La contrición del corazón
"Jesús fue llevado al desierto".
"Les di un ejemplo ‑dice Jesús‑, para que, como hice yo, así hagan ustedes". (Jn 13, 15).
¿Qué hizo Jesús?
Fue llevado por el Espíritu al desierto.
Y a ti, que crees en Jesús y de El esperas la Salvación, te conjuro a hacerte conducir al desierto de la Confesión por el espíritu de la contrición, para que cumplas de manera perfecta el número cuadragésimo de la satisfacción.
Observa que la contrición del corazón es llamada "Espíritu" (o soplo).
Dice David:
"Con soplo violento tú destrozarás las naves de Tarsis". (Sal 47, 8).
Tarsis se interpreta "Búsqueda del gozo".
Las naves de Tarsis simbolizan las aspiraciones de los seglares que, a través del mar de este mundo, son arrastrados por el velamen de la concupiscencia carnal y el viento de la vanagloria a la búsqueda del gozo del bienestar mundano.
Entonces, con el viento impetuoso de la contrición el Seńor destrozará las naves de Tarsis, o sea, las aspiraciones de los seglares, para que, transformadas por la contrición, no busquen el gozo falso sino el Verdadero.
Y observa que el espíritu (viento) de la contrición se dice: "Impetuoso", por dos motivos:
Lleva en alto a la mente y nos sustrae de la amenaza eterna.
De ese "Espíritu" se dice en el Génesis:
"Espiró en su rostro el aliento de vida".(2, 7).
El Señor sopla en el rostro del alma el aliento de vida, que es la contrición del corazón, cuando la imagen y la semejanza de Dios, afeadas por el pecado, se graban nuevamente en el alma, o se renuevan, mediante la contrición del corazón.
Cómo deba ser la contrición, lo seńala el Profeta al decir:
"El sacrificio grato a Dios es el espíritu dolorido; un corazón contrito y humillado, tú, oh Señor, no lo desprecias". (50, 19).
En este versículo se destacan cuatro cosas:
El arrepentimiento del corazón dolorido por los pecados, la reconciliación del pecador, la universal contrición de todos los pecados y la perseverante humillación del pecador arrepentido.
Dice, pues:
El espíritu del penitente, arrepentido y contrito por los pecados, que son como espinas punzantes, es un sacrificio grato a Dios, porque aplaca a Dios en favor del pecador y reconcilia al mismo pecador con Dios.
Y dado que la contrición debe ser universal, añade: "Corazón contrito".
Y observa que no dice sólo "Triturado" (tritum), sino "Triturado junto" (contritum).
El pecador debe tener el corazón "triturado" y "contrito":
Triturado, para quebrarlo con el martillo de la contrición, y para dividirlo en pequeńas parcelas con la espada del dolor, y para colocar sobre cada pecado mortal una parcela, y para llorar en la pena y apenarse en el llanto.
El debe apenarse más por un pecado mortal cometido que si hubiese perdido el mundo entero y todo lo que hay en él, si fuera dueño.
Por el pecado mortal perdió al Hijo de Dios, que es más digno, más estimable y más precioso que toda la creación.
Debe tener también el corazón "contrito", para dolerse en general por todos los pecados cometidos, por los pecados de omisión y por los olvidados.
Y porque la perfección de todo bien es la humildad, en el cuarto y último lugar se dice:
"Un corazón humillado Dios no lo desprecia".
Más bien, como dice Isaías:
"El Excelso y el Sublime, que tiene una Sede Eterna, pone su morada en el espíritu contrito y humilde, para vivificar el espíritu de los humildes y el corazón de los arrepentidos". (57, 15).
Oh Bondad de Dios!
Oh dignidad del penitente!
Aquel que tiene una Sede Eterna, habita también en el corazón del humilde y en el espíritu del penitente! Es propio del corazón verdaderamente contrito humillarse en todo y considerarse:
"Un perro muerto y una pulga". (1Rey 24, 15).
ORACION:
Colecta del Miércoles de las Cuatro Temporas de Cuaresma.
Te suplicamos, oh Señor, que mires Benigno la devoción de tu Pueblo; a fin de que, los que mortificando su cuerpo por medio de la abstinencia.
Se fortifiquen en el espíritu con el fruto de las buenas acciones.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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