MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO DE CUARESMA.

MEDITACIONES DE SAN ANTONIO DE PADUA PARA EL TIEMPO DE CUARESMA.

MARTES I DE CUARESMA.

Acerca del alma penitente.

"Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto". (Mt 4, 1). 

Se lee en el Apocalipsis:

"Se le dieron a la mujer dos alas de águila, para que volara al desierto". (12, 14). 

Esta mujer es el alma penitente, de la que en el Evangelio de Juan dice el Señor: "La mujer", o sea, el alma, "Cuando pare" en la Confesión el pecado, que concibió en el placer, "Sufre tristeza". (16, 21), y debe sufrirla. 
A esta mujer se le dan dos alas de águila.

El águila, llamada así por la agudeza de su vista, o también del pico, es el Justo. 

El águila tiene una vista muy aguda; y cuando por la vejez su pico se hincha, lo afila frotándolo contra una piedra, y así rejuvenece. 
Así el Justo, con la agudeza de la contemplación, contempla el esplendor del Verdadero Sol; y si poco a poco su pico, o sea, el ardor de la mente, se debilita a motivo de algún pecado y le impide nutrirse del sólido alimento de la dulzura interior, en seguida lo afila contra la piedra de la Confesión; y así rejuvenece en la Juventud de la Gracia. 
De él dice el Profeta:

"Tú juventud se renovará como la del águila". (102, 5).

Dos son las alas de esta águila:
El amor y el temor del Seńor. 
De ello dice el Señor a Job:

"Es por tu Sabiduría que el gavilán se cubre de plumas y extiende sus alas hacia el mediodía?". (39, 26). 

El águila y el gavilán son figuras del Justo. 
Y observa que el gavilán hace dos cosas:
Aferra con las garras y no aferra el ave sino cuando está volando.

Así el Justo:
Aferra con el pie del afecto y no aferra el bien sino volando, sin preocuparse de las cosas terrenas. 
El se cubre de plumas, gracias a la Sabiduría de Dios. 

Las plumas del gavilán son los pensamientos puros del Justo, que crecen ordenadamente en su mente por la Sabiduría de Dios, que viene de "Sabor". 
Cuanto tienes del sabor de Dios, otro tanto crecerán tus plumas. 
Cuanto experimentas del sabor de su dulzura, otro tanto echarás las plumas de los buenos propósitos. 

Y así este buitre extiende sus alas, o sea, el amor y el temor de Dios, hacia el mediodía, o sea, hacia Jesucristo, que viene del mediodía (Hab 3, 3), para irradiar el calor que nutre e infundir en ellas la Gracia que sostiene. 

Estas dos alas se dan a la mujer, o sea, al alma penitente, con las que, soliviada de las cosas terrenas, pueda volar al desierto de la penitencia, del que se dice en el Evangelio de este Domingo:

"Jesús fue llevado al desierto"...

En este Domingo se dice en el Introito de la Misa:

"Me invocó y yo lo escuché".

Y en la Epístola del Bienaventurado Pablo a los Corintios:

"Los exhortamos a no recibir en vano la Gracia de Dios". 
(2 Cor 6, 1).

Y porque llegaron para nosotros los días de la penitencia para la remisión de los pecados y para la Salvación de las almas, vamos a tratar de la penitencia, que consiste en tres actos: 

La contrición del corazón, la Confesión de la boca y la obra de satisfacción. 

Vamos también a tratar de los pecados contrarios a la penitencia:
La gula, la vanagloria y la avaricia. 

Estos seis argumentos están tomados del Evangelio de hoy. (Del Domingo I de Cuaresma)

Y todo sea para alabanza de Dios y para utilidad de nuestra alma!

ORACION:

Mira, Señor, Benigno a tu Pueblo y concede que:
Nuestra alma, resplandezca en tu Presencia con el deseo de poseerte, ya que se mortifica con la penitencia de la carne.
Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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