MEDITACIONES DE SANTO TOMAS DE AQUINO PARA EL TIEMPO DE SEPTUAGESIMA.


MEDITACIÓNES DE SANTO TOMÁS DE AQUINO PARA EL TIEMPO DE SEPTUAGUESIMA.

MARTES DE QUINCUAGESIMA.

ORACIÓN DEL SEÑOR EN EL HUERTO.

I. "Y habiendo dado algunos pasos, se postró sobre su rostro, e hizo oración y dijo: Padre mío". (Mt 26, 39).

Se recomiendan aquí tres condiciones del que ora.

1ª) Soledad, porque habiendo dado algunos pasos, y porque además se separó de los que había elegido. 

"Cuando orares, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre en secreto". (Mt 6, 6). 

Pero advertid que no dice muchos sino algunos pasos, para mostrar que no está lejos de los que lo invocan, y además para que los Apóstoles lo vean orar y reciban ejemplo.

2ª) Humildad: 

"Se postró sobre su rostro".

Dando así ejemplo de humildad. 
En primer lugar, porque la humildad es necesaria para la oración y porque San Pedro había dicho: 

"Aunque sea menester morir yo contigo, no te negare". 
(Mt 26, 35). 

Por eso se postra el Señor, para indicar que no debía confiar en su propia fuerza.

3ª) Devoción, cuando dice: 

"Padre mío". 

Pues es necesario, al que ora, orar con devoción. 
Por eso dice Padre mío, pues El es singularmente Hijo Unico por naturaleza, y nosotros por adopción. (In Matth., XXVI).

II. "Si es posible, pase de mí este cáliz. Mas no como yo quiero, sino como tú". (Mt 26, 39). 

En este lugar se pone el contenido de la oración. 

Cristo oró según su naturaleza sensible, es decir, en el sentido de que su oración expresaba el deseo de su naturaleza sensible, como abogada de ésta, proponiendo a Dios, al orar, lo que había en el deseo de su sensibilidad. 

Y esto para enseñarnos tres cosas:

1ª) Para demostrar que había recibido verdadera naturaleza humana con todos los afectos naturales.

2ª). Para enseñar que es lícito al hombre querer algo según el afecto natural, que Dios no quiere.

3ª) Para enseñarnos que debe el hombre someter su propio afecto a la Voluntad Divina. 
Por eso dice San Agustín: 

"Cristo, en cuanto hombre, muestra una voluntad particular de hombre, cuando dice: 
Pase de mí este cáliz; pues era ésta la voluntad humana, que deseaba una cosa propia y como privada. 
Mas porque quiere que sea el hombre de corazón recto y que se dirija a Dios, añade: 
Mas no como yo quiero, sino como tú".

(3ª q. XXI, a. II).

Con esto nos da ejemplo de cómo debernos ordenar los afectos, a saber, de modo que no estén en desacuerdo con la regla Divina. 

Por lo cual no es un mal rehuir lo que es pesado a la naturaleza, con tal que lo ordene a la Voluntad Divina.

Cristo poseía dos voluntades; una que tenía del Padre, en cuanto Dios, y otra en cuanto hombre. 

A esta segunda voluntad la sometía en todo al Padre, dándonos con ello ejemplo de que sometamos nuestra voluntad a la Voluntad del Padre. 

Por eso dice: 

"Descendí del Cielo, no para hacer mi voluntad, sino la Voluntad de Aquél que me envió". (Jn 6, 38).

(In Matth., XXV, 1).

ORACION:

Escucha, te rogamos, Señor, nuestras súplicas según tu Misericordia, y, libres de los lazos de nuestros pecados, presérvanos de toda adversidad.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tu Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LAS APARICIONES DE LA SANTISIMA VIRGEN DE GUADALUPE.

MAGISTERIO E HISTORIA. Discurso del Santo Padre Pio VI ante el asesinato de S.M.C Luis XVI de Francia.

LA SANTA MISA DIARIA.