MEDITACIONES DE SANTO TOMAS DE AQUINO PARA EL TIEMPO DE SEPTUAGESIMA.


MEDITACIÓNES DE SANTO TOMÁS DE AQUINO PARA EL TIEMPO DE SEPTUAGUESIMA.

LUNES DE QUINQUAGESIMA.

CONMEMORACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR.

"Considerad, pues, atentamente a aquél que sufrió tal contradicción de los pecadores contra su persona; para que no os fatiguéis, desfalleciendo
en vuestros ánimos". 
(Hebr 12, 3).

I. El Apóstol nos invita a meditar con diligencia. 

Considerad atentamente a aquél, esto es, pensad dos veces: 

"En todos tus caminos pon tu
pensamiento en El". (Prov 3, 6). 

La razón es que, en cualquier tribulación, el remedio se encuentra en la Cruz.

Pues allí se encuentra la obediencia a Dios, como dice el Apóstol: 

"Se humilló a sí mismo, hecho obediente". (Filip 2, 8). 

Allí, la piedad filial para con los padres. 
Por eso allí se preocupó de su madre. 
También allí se encuentra la caridad para con el prójimo, por lo cual oró por sus perseguidores: 

"Padre, perdónalos; porque no saben lo que hacen". (Lc 23, 34). 

Hubo allí paciencia en la adversidad: 

"Enmudecí, y me humillé, y callé
razones buenas; y mi dolor se renovó". (Sal 33, 3). 

Allí la perseverancia final en todo, por lo cual perseveró hasta la muerte: 

"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". 
(Lc 23, 46).

Por consiguiente, en la Cruz se encuentra el ejemplo de todas las virtudes. 
Por eso dice San Agustín:

"La Cruz no solamente fue patíbulo de la Víctima, sino también cátedra de enseñanza."

II. Mas ¿qué es lo que se ha de meditar? 

Tres cosas:

1º) El género de la Pasión, porque Jesús sufrió contradicción, esto es,
aflicción en las palabras. 
Por eso decían: 

"¡Ah!, tú que destruyes el templo de Dios". (Mt 27, 40). 

"Me sacarás de las contradicciones". (Sal 17, 44). 

"Señal a la que se hará contradicción". (Lc 2, 34). 

Y tal contradicción, esto es, tan grave e ignominiosa. 

"Oh vosotros, todos los que pasáis por el camino, atended y mirad si hay dolor como mi dolor". (Lamen 1, 12).

2º) De quienes padeció, pues, fue de parte de los pecadores, por los cuales padecía: 

"Cristo una vez murió por nuestros pecados, el justo por los injustos". (1 Pedro 3, 18).

3º) La persona del paciente. 

Pues antes de la Pasión, desde el principio del mundo, padeció en sus miembros, pero ahora en su propia persona. 

Por eso dice: 

"Contra su persona". 
(Hebr 12, 3). 

Y el Apóstol Pedro dice: 

"El mismo que llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero". (1 Pedro 2, 24).

III. La utilidad de esta consideración se manifiesta cuando dice: 

"Para que no os fatiguéis".
(Hebr 12, 3).

La consideración de la Pasión de Cristo hace que no desfallezcamos.
Por eso dice San Gregorio: 

"Si se trae a la memoria la Pasión de Cristo, nada hay tan duro que no pueda ser tolerado con ecuanimidad. Por lo tanto no desfallezcáis, como fatigados en el ánimo, de la Verdad de la Fe, ni desfallezcáis tampoco en las obras buenas".

Y da la razón, diciendo: 

"Pues aún no habéis resistido hasta la sangre". (Hebr 12, 4). 

Como si dijese: 

"No debéis desfallecer en vuestras tribulaciones por vosotros mismos, porque todavía no habéis sufrido como Cristo, pues él derramó su sangre por nosotros".

(In Hebr., XII).

ORACION:

Escucha, te rogamos, Señor, nuestras súplicas según tu Misericordia, y, libres de los lazos de nuestros pecados, presérvanos de toda adversidad.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tu Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

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