MEDITACIONES DE SANTO TOMAS DE AQUINO PARA EL TIEMPO DE SEPTUAGESIMA.
MEDITACIÓNES DE SANTO TOMÁS DE AQUINO PARA EL TIEMPO DE SEPTUAGUESIMA.
VIERNES DE SEPTUAGESIMA.
LOS VESTIDOS DE LAS VIRTUDES.
"Vístete de los vestidos de tu gloria, Jerusalén". (Is 52, 1).
I. Estos vestidos son las Virtudes con las cuales el hombre se hace bueno.
La Ley Antigua contenía, efectivamente, ciertos preceptos morales y esto con justa razón; porque así como la intención principal de la ley humana es el establecer la amistad de los hombres entre sí, así la intención de la Ley Divina es la de constituir principalmente la amistad del hombre con Dios; siendo, pues, la semejanza razón de amor, según aquello del Eclesiástico (13, 19):
"Todo animal ama a su semejante".
Es imposible que haya amistad entre el hombre y Dios, que es el mejor, si los hombres no se hacen buenos.
Por eso se dice en el Levítico (19, 2):
"Sed santos, porque Yo Soy Santo".
Mas la bondad del hombre es la Virtud, que hace bueno al que la tiene; y por lo tanto era necesario que en la Ley Antigua fueran dados preceptos sobre los actos de las Virtudes, y éstos son los preceptos morales,
como:
"No matarás; no fornicarás; no hurtarás, etc". (Ex XX, l3, 15).
(1ª 2ae, q. XLIX, a. 2).
II. Los Santos poseen vestidos de Virtudes, de los cuales se glorían, y éstos son:
1º) Vestidos que los protegen.
"Me puso vestiduras de salud; y con un manto de justicia me rodeó". (Is 61, 10).
2º) Vestidos que les dan calor.
"No temerá para los de su casa los fríos de la nieve; porque todos sus domésticos vestidos están de ropas dobles".
(Prov 31, 21).
3º) Vestidos de adorno:
"Y te vistas de ropas blancas, y no se descubra la vergüenza de tu desnudez". (Apoc 3, 18).
Estos vestidos deben ser blancos por la honestidad de la conducta.
"En todo tiempo sean blancos tus vestidos".(Eccl 9, 8).
Limpios por la rectitud de intención.
"La vestidura mezclada con sangre será para la quema, y pábulo del fuego". (Is 9, 5).
Olorosos por la buena reputación:
"El olor de tus vestidos como olor de incienso". (Cant 4, 11).
(In Is., LII)
III. Pero el vestido más glorioso y más precioso es el mismo Cristo.
"Vestíos de Nuestro Señor Jesucristo". (Rom 13, 14).
En él estuvieron abundantísimamente todas las Virtudes.
Nos vestimos de Jesucristo:
1º, por la recepción del Sacramento (del Bautismo):
"Todos los que habéis sido bautizados en Cristo, estáis revestidos de Cristo". (Gal 3, 27).
2º, por la imitación:
"Despojándoos del hombre viejo con sus hechos; y vistiéndoos del nuevo, etc". (Col 3, 9-10).
Y a los de Éfeso:
"Vestíos del hombre nuevo, que fue criado según Dios en Justicia". (Ef 4, 24).
Se dice que está vestido de Cristo él que imita a Cristo, porque así como el hombre está contenido por el vestido, y es visible por su color, así también aparecen las obras de Cristo en
el que lo imita.
(In Rom., XIII).
Y así como el que se viste con algún vestido es protegido y cubierto por él, y aparece bajo el color del vestido, ocultando su propio color, del mismo modo el que se reviste de Cristo es protegido y cubierto por él contra los ataques y contra los calores, y en él no se ven otras cosas sino las que son de Cristo.
Y del mismo modo que el leño encendido es vestido por el fuego y participa de su ardor, así también el que recibe las Virtudes de Cristo, está revestido de Cristo.
Conviene advertir que algunos se visten exteriormente de Cristo por su buena vida, y también interiormente por la renovación del espíritu, y en ambas cosas por la configuración con su Santidad.
(In Gal., III).
ORACION:
Te rogamos, Señor, escuches benignamente las oraciones de tu Pueblo, haciendo que los que nos sentimos justamente atormentados a consecuencia de nuestros pecados, seamos salvos misericordiosamente para honra de tu Nombre.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.
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