MEDITACIONES DE SANTO TOMAS DE AQUINO PARA EL TIEMPO DE SEPTUAGESIMA.


MEDITACIÓNES DE SANTO TOMÁS DE AQUINO PARA EL TIEMPO DE SEPTUAGUESIMA.

DOMINGO DE QUINQUAGESIMA.

LA SEÑAL DEL VERDADERO AMOR.

1. "Quien tiene mis Mandamientos, y los guarda, aquél es el que me ama". 
(Jn 14, 21).

El verdadero amor es aquel que se manifiesta y prueba con obras; pues el amor se da a conocer por la acción. 

Porque, en efecto, amar a uno es
querer el bien para él y desear lo que él quiere, por lo mismo no le ama verdaderamente el que no cumple la voluntad del amado, ni realiza lo que sabe que quiere aquél. 

Así, pues, el que no cumple la Voluntad de Dios, no parece que lo ama en verdad, y por eso dice el Señor: 

"Quien tiene mis Mandamientos, y los guarda, aquél es el que me ama, esto es, el que me profesa verdadero amor".

Pero advierte que uno tiene los Mandamientos de Dios primeramente en el corazón, por la memoria y la constante meditación. 
Esto no basta, si no los guarda en la práctica. 

Unos los tienen en la boca, diciendo y exhortando:

"¡Cuán dulces son tus palabras a mi paladar, más que la miel a mi boca!" (Sal 118, 103). 

Esto deben observarlo también en la práctica, porque:

"Quien hiciere y enseñare; éste será llamado grande en el Reino de los Cielos".(Mt 5,19). 

Por lo cual son vituperados por el Señor los que dicen y no hacen.

Otros los tienen en el oído, escuchándolos con gusto y diligencia. 

"El que es de Dios, oye las palabras de Dios". (Jn 8, 47). 

Tampoco esto es suficiente, si
no guardan la Ley, pues:

"No son Justos delante de Dios los que oyen la Ley".(Rom 2, 13). 

Luego el que así tiene los Mandatos  de Dios, los guarda de algún modo, pero todavía se le queda la obligación de observarlos con perseverancia. 
Por eso dice San Agustín:
 
"El que los tiene en la memoria y los observa en la vida, el que los tiene en las palabras y los guarda en las costumbres, el que los tiene y practica con perseverancia, éste es el que me
ama."

II. "Si guardareis mis Mandamientos, perseveraréis en mi amor, así como yo también he guardado los Mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor". (Jn 15, 10).

Perseverar en su amor es guardar sus Mandamientos. 

La observancia de los Mandamientos es fruto del Amor Divino, no sólo del amor con que nosotros le amamos, sino de aquel amor con que él nos ama.

Porque El nos ama, por eso nos excita y ayuda a cumplir sus Mandamientos, los cuales no pueden cumplirse sino con su Gracia.

Y a continuación pone un ejemplo diciendo:

"Así como yo también he guardado los Mandamientos de mi Padre". 

Porque así como el amor con que el Padre lo ama es ejemplo del amor con que El nos ama a nosotros, así quiso que su obediencia fuera ejemplar de nuestra obediencia. 

En efecto, Cristo muestra que persevera en el amor, porque guardó todos sus Mandamientos. 

Pues sufrió la muerte: 

"Hecho obediente al Padre hasta la muerte, y muerte de cruz". (Filip 2, 8). 

Se abstuvo de todo pecado: 

"No cometió pecado, ni fue hallado engañó en su boca". (1 Pedro 1, 22). 

Esas cosas han de entenderse de Cristo en cuanto hombre. 

"Yo hago siempre lo que a él le agrada".(Jn 8, 29).

(In Joan., XV).

ORACION:

Escucha, te rogamos, Señor, nuestras súplicas según tu Misericordia, y, libres de los lazos de nuestros pecados, presérvanos de toda adversidad.
Por Nuestro Señor Jesucristo Tu Hijo que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO, VIRGINIQUE MATRI, COREDEMPTRIX.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LAS APARICIONES DE LA SANTISIMA VIRGEN DE GUADALUPE.

MAGISTERIO E HISTORIA. Discurso del Santo Padre Pio VI ante el asesinato de S.M.C Luis XVI de Francia.

LA SANTA MISA DIARIA.